El centro de Valencia se ha transformado este domingo por la tarde en un río de color morado. Bajo el lema de la unidad en la lucha, pero divididas nuevamente en dos convocatorias diferenciadas, las mujeres valencianas han tomado las principales arterias de la ciudad para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Ambas marchas han coincidido en un mensaje urgente: la condena absoluta a la violencia contra las mujeres y la denuncia de las corrientes negacionistas que intentan invisibilizar la violencia machista.

Dos marchas, un objetivo común
Como viene siendo habitual en los últimos años, el movimiento feminista valenciano ha marchado de forma separada, aunque ambas convocatorias han logrado reunir a miles de personas de todas las edades:
La Coordinadora Feminista: Con una marcha de corte institucional y masivo, ha puesto el foco en la necesidad de políticas públicas que garanticen la seguridad de las mujeres y el fin de los feminicidios. Han insistido en que no se puede dar "ni un paso atrás" en los derechos conquistados.
La Assemblea Feminista: Con un carácter más anticapitalista y de base, su recorrido ha puesto el énfasis en la "corresponsabilidad real". Han denunciado que la carga de los cuidados sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres y han exigido cambios estructurales en el sistema laboral y social.
Gritos contra el negacionismo
Uno de los puntos en los que más se ha incidido durante la lectura de los manifiestos ha sido la preocupación por el discurso que niega la existencia de la violencia de género. "Negar la lacra es ser cómplice", se leía en muchas de las pancartas que han recorrido calles como Colón, Xàtiva y la Plaza del Ayuntamiento. Los cánticos han reclamado más recursos para la prevención y una educación afectivo-sexual que erradique el machismo desde las aulas.
Ambiente festivo y reivindicativo
Pese a la gravedad de las reivindicaciones, la jornada ha transcurrido en un ambiente pacífico y cargado de simbolismo. La presencia de colectivos de barrios, sindicatos, asociaciones vecinales y muchas familias con niñas pequeñas ha marcado el pulso de una manifestación que ha paralizado el tráfico en el corazón de la capital.
La música de las batucadas y los lemas pintados en cartones han dado color a una tarde donde Valencia ha vuelto a demostrar que es una de las ciudades de España donde el feminismo se vive con mayor intensidad en la calle.























