Manises se pone en guardia y paraliza el montaje de sus fallas a la espera de que el viento permita los últimos retoques

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El temporal de viento que recorre l'Horta no está dando tregua a Manises. En una jornada marcada por la incertidumbre meteorológica, las comisiones del municipio han tenido que aparcar la espectacularidad de la Plantà para centrarse exclusivamente en la seguridad. El sonido de las grúas ha sido sustituido por el silencio de la precaución, dejando a las fallas de Manises en una situación de "espera tensa" que mantiene en vilo a todo el colectivo fallero local.

Monumentos falleros envueltos en plástico en Torrent
Los monumentos falleros están listos para ser exhibidos. La emoción crece a medida que se acerca la festividad.

Inviabilidad de los trabajos en altura

Al igual que en otras localidades vecinas, en Manises el viento ha dictado sentencia: prohibido subir piezas. Las rachas que entran con fuerza desde la zona del aeropuerto y las áreas más despejadas del término municipal han hecho que elevar cualquier remate sea una maniobra de alto riesgo.

Los artistas han advertido que el riesgo de que la estructura se parta en el aire es real. Por ello, los remates más voluminosos de las fallas de Manises permanecen a pie de calle, protegidos y custodiados por los falleros, a la espera de que el temporal pierda intensidad.

Estrategias de defensa en las comisiones

Para evitar que el viento cause estragos en lo que ya está montado, las fallas de Manises están aplicando medidas de refuerzo excepcionales:

Lastrado de estructuras: Se han multiplicado los sacos de arena y los contrapesos en las bases para evitar cualquier desplazamiento.

Vigilancia de carpas: Las directivas de las fallas han ordenado revisiones constantes de los anclajes de las carpas, que en Manises sufren especialmente por la dirección cambiante del viento.

Protección del patrimonio: Los ninots de menor tamaño se han resguardado en los interiores de los casales o bajo estructuras protegidas para evitar que los golpes de aire los lancen contra el suelo.

Pendientes de una tregua nocturna

La moral en los casales de Manises se mantiene alta a pesar de la adversidad. Los falleros y falleras se preparan para una madrugada de trabajo ininterrumpido. El objetivo es claro: en cuanto amaine el viento, las cuadrillas y los artistas iniciarán una maratón de montaje para que, al amanecer del día 16, Manises pueda despertar con sus fallas alzadas y listas para recibir al jurado.

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