El Valencia Basket U22 firmó una victoria de peso ante Unicaja Alhaurín de la Torre en un partido exigente, largo y con tramos de máxima tensión que el conjunto taronja supo gestionar mejor

El 84-75 final, disputado en el Pabellón Fuente de San Luis, refleja un triunfo construido desde el control del partido, la profundidad de banquillo y la capacidad para cerrar cuando el rival apretó de verdad.
Un inicio que marca el camino
El encuentro se inclinó pronto del lado valenciano. Un primer cuarto muy sólido (27-15) permitió al U22 tomar ventaja desde el arranque y jugar con un margen que resultaría clave. Sin necesidad de un ritmo desbocado, Valencia encontró puntos y energía para frenar cualquier intento inicial de Unicaja por engancharse al partido.
En el segundo cuarto, el guion no cambió. Unicaja mejoró su producción ofensiva, pero Valencia mantuvo el pulso del partido y se marchó al descanso con una renta cómoda pero no definitiva (48-35), consciente de que el duelo estaba lejos de resolverse.

El tercer cuarto estira la renta… sin sentencia
Tras el paso por vestuarios, Valencia volvió a encontrar continuidad para ampliar diferencias. El parcial del tercer cuarto (23-21) permitió al conjunto taronja entrar en el último periodo con una ventaja clara (71-56) y con la sensación de tener el partido bajo control.
Sin embargo, Unicaja no bajó los brazos. El equipo andaluz subió líneas, encontró acierto exterior y llevó el partido a un escenario incómodo, recortando distancias en el último cuarto (13-19) hasta situarse a un solo dígito cuando el reloj empezaba a apretar.

El momento clave y la sentencia
Ahí apareció la madurez competitiva del Valencia Basket U22. En el tramo decisivo, el equipo supo proteger el rebote, minimizar errores y ejecutar la posesión que cerró el partido. Ilan Laville, máximo anotador del encuentro con 22 puntos, anotó el triple que rompió definitivamente el choque y devolvió la calma al banquillo taronja.
Desde ese momento, Valencia ya no concedió opciones claras y cerró el partido con cabeza y oficio.
Datos que explican la victoria
Más allá del marcador, los números refuerzan la lectura del partido:
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Valencia llegó a disponer de 22 puntos de máxima ventaja y estuvo casi 24 minutos por encima de los diez puntos, una muestra de dominio sostenido.
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El control del balón fue decisivo: 11,5% de pérdidas frente al 21,9% de Unicaja, una diferencia clave en un partido igualado en la pintura (34-34).
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El banquillo taronja aportó 58 puntos, más del doble que el de Unicaja (27), sosteniendo intensidad y ritmo durante los 40 minutos.
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Aunque el acierto exterior favoreció ligeramente a Unicaja, Valencia compensó con orden, defensa y mejores decisiones en los momentos calientes.

Una victoria que habla bien del equipo
El Valencia Basket U22 no ganó desde el brillo ni desde un día extraordinario de tiro. Ganó desde algo más difícil: leer el partido, soportar el empuje del rival y ejecutar cuando el margen de error era mínimo. Por eso este 84-75 es algo más que un resultado: es una victoria de madurez ante un rival que exigió competir hasta el final.





















