El Valencia Basket salió del Sinan Erdem con una derrota contundente (107-90) tras un encuentro que se le torció demasiado pronto y del que ya no supo escapar

El choque quedó condicionado por un colapso defensivo en el primer cuarto, cuando el empuje inicial del Anadolu Efes Istanbul abrió una brecha que fue creciendo con el paso de los minutos y obligó a los taronja a jugar siempre a contrapié.
Las primeras rotaciones no cambiaron la dinámica y, pese a algún destello puntual, el equipo valenciano se vio superado por la velocidad y la agresividad del conjunto turco, que castigó cada desajuste y encontró puntos con demasiada facilidad.
El parcial que cerró el primer acto dejó el partido muy cuesta arriba desde el inicio y obligó a un esfuerzo constante para intentar reducir daños.
Reacción breve liderada por Reuvers
Con el partido ya lanzado, el Valencia Basket logró encontrar algo de oxígeno en el segundo cuarto gracias al acierto exterior de Nate Reuvers. El pívot asumió protagonismo ofensivo y sostuvo a su equipo en los momentos más delicados, permitiendo una aproximación en el marcador que devolvió algo de esperanza antes del descanso.
Esa mejoría, apoyada también en el trabajo interior y en alguna acción en transición, permitió recortar una diferencia que había sido muy amplia, aunque sin llegar a cambiar del todo el guion del encuentro. Cada avance taronja encontraba respuesta inmediata en el acierto local, especialmente desde el perímetro, lo que impidió dar continuidad a la reacción.

El Efes vuelve a acelerar
Tras el paso por vestuarios, el equipo de Pedro Martínez no logró consolidar su mejor momento. El Anadolu Efes volvió a subir el ritmo, castigó en la pintura y aprovechó su mayor consistencia para abrir de nuevo la brecha. La falta de fluidez ofensiva del Valencia Basket y las concesiones atrás hicieron que la diferencia creciera de nuevo hasta márgenes difíciles de gestionar.
El último cuarto arrancó con el partido prácticamente decidido. Aunque los taronja intentaron mantener el pulso con algún triple y acciones aisladas, el intercambio de canastas benefició a un rival cómodo y seguro, que administró la ventaja sin sobresaltos.

Un esfuerzo individual que no bastó
El tramo final sirvió para confirmar el gran partido de Nate Reuvers, que firmó 30 puntos y fue el principal referente ofensivo del Valencia Basket en una noche complicada. Su actuación, brillante a nivel individual, no encontró el respaldo colectivo necesario para discutir el resultado ante un rival más sólido, más intenso y con varios jugadores aportando a alto nivel.
El marcador final reflejó una derrota clara y deja al Valencia Basket con la necesidad de pasar página rápidamente, ajustar aspectos defensivos y recuperar sensaciones de cara al próximo compromiso europeo, donde no habrá margen para otro inicio tan cuesta arriba.























