El Valencia Basket ya está en semifinales de la Copa del Rey 2026 tras superar al Asisa Joventut por 95-84 en el Roig Arena, en un duelo que exigió concentración, paciencia y liderazgo en los momentos delicados

El quinteto inicial de Pedro Martínez —Darius Thompson, Brancou Badio, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Nate Reuvers— arrancó con decisión. Un triple de Reuvers abrió el marcador y Pradilla amplió desde la pintura, pero la irrupción de Cameron Hunt, letal desde el tiro libre y en acciones individuales, cambió el pulso inicial (7-13 mediado el primer cuarto).
El Joventut castigó pérdidas y dominó el rebote en el arranque (llegó a duplicar en capturas, 6-12), obligando al técnico taronja a detener el partido. La respuesta llegó desde la energía defensiva y el talento individual: Jean Montero comenzó a forzar faltas y a asumir balón, mientras Thompson y Taylor ajustaban el marcador hasta el 22-23 al final del primer periodo.

Defensa, ritmo y liderazgo antes del descanso
El segundo cuarto marcó el punto de inflexión. Montero firmó un parcial inmediato que cambió la dinámica (10-0) y forzó el tiempo muerto de Dani Miret antes del primer minuto. El intercambio exterior elevó la intensidad: Hanga, Hakanson y Kraag respondían desde el 6,75, pero Valencia Basket encontraba réplica constante con Badio y Pradilla.
La defensa local empezó a generar ventajas reales. La presión sobre líneas de pase y el mayor control del balance permitieron correr y castigar. Montero superó los diez puntos antes del descanso y la ventaja se consolidó con un cierre firme (46-34), tras una primera mitad en la que hasta siete jugadores taronja habían anotado de tres.

El intento de reacción verdinegro
Tras el descanso, el conjunto valenciano alcanzó su máxima renta (+17, 51-34) con Badio y Taylor ampliando diferencias. Era el momento para romper el encuentro, pero varios tiros liberados no encontraron red y el Joventut sobrevivió.
Hunt volvió a encender a los suyos —anotando, asistiendo y generando faltas— y junto a Ricky Rubio, Tomic y Hakanson fue reduciendo la distancia (55-48, luego 61-56). La Penya llegó a colocarse a cuatro puntos al final del tercer cuarto, obligando a Pedro Martínez a reajustar defensas y rotaciones.
Valencia Basket no perdió la calma. Un triple de Josep Puerto dio oxígeno y los tiros libres de Badio mantuvieron el control (67-60 al cierre del tercer periodo).

El último cuarto: carácter y sentencia
El tramo definitivo exigía madurez competitiva. Kraag y Hanga insistían desde el perímetro, pero apareció la respuesta coral. Nate Reuvers castigó desde fuera, Pradilla sumó su tercer triple de la noche y De Larrea aportó verticalidad atacando el aro.
Con 79-69 y menos de seis minutos por jugar, el partido entró en fase decisiva. El Joventut volvió a apretar (87-78 a tres minutos), pero entonces emergió Brancou Badio con dos penetraciones cargadas de potencia atlética y un triple que terminó de quebrar la resistencia rival.
El 95-84 final certificó el pase a semifinales y disipó cualquier fantasma del pasado reciente ante este mismo rival.

Datos clave del encuentro
-
Resultado final: 95-84
-
Máxima ventaja taronja: +17
-
Badio: 21 puntos, 22 de valoración
-
Montero: 23 créditos de valoración
-
Pradilla: 20 créditos de valoración, 3 triples en el último cuarto
-
Siete jugadores del Valencia Basket anotaron desde el triple en la primera mitad

Protagonistas tras el partido
Brancou Badio destacó la capacidad colectiva: “Fue un partido con muchos altos y bajos, pero supimos jugar nuestro baloncesto y cerrar el encuentro cuando tocaba”.
Pedro Martínez subrayó la solidez mental: “Hemos empezado mejor que en Badalona, aunque ellos reaccionaron con más velocidad de la habitual. Hemos tenido problemas en rebote y balance y hemos sobrevivido gracias a una actuación excelente de Jean Montero. En la segunda parte hemos sido sólidos, aunque con mejor porcentaje podríamos haberlo roto antes. En el último cuarto volvimos a meter y fue definitivo”.
Valencia Basket avanza con autoridad medida: sin alardes innecesarios, pero con la convicción de un equipo que sabe sufrir y golpear cuando el partido lo exige. La semifinal ya espera.



















