El equipo taronja regresó al Roig Arena tras una semana lejos de casa y volvió a responder con autoridad. Victoria sólida ante el LDLC ASVEL Villeurbanne (82-67), dominio prolongado durante gran parte del encuentro y una sensación clara: el fortín sigue en pie y el grupo llega lanzado a la Copa del Rey instalado en el ‘top 4’ europeo

Un inicio de ráfagas y carácter
El quinteto inicial —Jean Montero, Omari Moore, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Nate Reuvers— tardó unos minutos en encontrar ritmo. El marcador avanzaba con intercambios cortos hasta que tres triples casi consecutivos encendieron la mecha local y generaron la primera grieta seria.
ASVEL reaccionó con orgullo, castigando desde el perímetro y aprovechando segundas opciones, pero Valencia Basket respondió con madurez. Cada intento francés encontraba una réplica coral: Taylor agresivo en transición, Reuvers firme cerca del aro y un perímetro que compartía protagonismo.
Al cierre del primer cuarto, la ventaja era corta, pero la sensación ya apuntaba hacia un partido bajo control taronja.

El golpe antes del descanso
En el segundo acto llegó el primer estirón serio. La circulación fue más fluida, la defensa más intensa y los porcentajes exteriores marcaron diferencias. Montero asumió responsabilidad, Moore aportó equilibrio y el equipo enlazó un parcial que disparó la renta por encima de la decena.
ASVEL trató de sostenerse con el acierto exterior y el empuje de sus tiradores, pero cada acercamiento encontraba una respuesta inmediata. Un 3+1 que levantó al pabellón y un último intercambio antes del descanso dejaron el 44-33 y la impresión de que Valencia Basket tenía una marcha más.

Defensa para rozar la veintena
La reanudación confirmó esa lectura. El conjunto de Pedro Martínez elevó el nivel atrás, cerró mejor el rebote y forzó tiros incómodos. Durante varios minutos apenas concedió anotación, lo que permitió ampliar la distancia hasta los 19 puntos.
Costello y Pradilla sostuvieron el equilibrio interior, mientras el perímetro seguía castigando. El marcador (63-45) al final del tercer cuarto reflejaba una superioridad estructural: control del ritmo, mejor selección de tiro y rotación amplia.
El susto final y la sangre fría
Cuando el partido parecía sentenciado, emergió el orgullo francés. Edwin Jackson desató un festival desde el 6,75 que obligó a no bajar la guardia. Triple tras triple, ASVEL redujo diferencias y sembró cierta inquietud en el Roig Arena.
Ahí apareció la madurez del líder. Montero volvió a asumir balón y responsabilidad, generando desde el bote y atacando el aro en momentos delicados. Valencia Basket activó el ‘bonus’, gestionó el reloj y convirtió los tiros libres necesarios para evitar cualquier sobresalto definitivo.
El cierre fue pragmático: defensa firme, posesiones largas y un último acierto que selló el 82-67.

Coralidad como sello de identidad
Más allá del resultado, el dato habla del modelo: todos los jugadores sumaron puntos y la aportación estuvo repartida. Neal Sako volvió a evidenciar su progresión, alcanzando dobles dígitos de valoración y consolidándose como pieza cada vez más fiable en la rotación.
Con 18 victorias en la competición y diez jornadas aún por disputarse, Valencia Basket afronta el parón copero con argumentos sólidos. El próximo destino será Andorra, última parada antes del gran escaparate de febrero.
El Roig Arena, una noche más, volvió a disfrutar de un equipo que juega en plural y compite con identidad.

Ficha del partido
82.- Valencia Basket (22+22+19+19): Moore (3), Montero (14), Taylor (10), Pradilla (2), Reuvers (7) -cinco titular- Badio (10), Puerto (4), De Larrea (1), Key (7), Sako (5), Thompson (14) y Costello (5).
67.- ASVEL Villeurbanne (17+16+12+22): Heurtel (1), Angola (8), Traore (7), Seljaas (8), Eboua (10) -cinco titular- Harrinson (4), Atamna (2), Ajinca (3), Jackson (20), Lighty (-), Ndiaye (4) y Vautier (-).
Árbitros: Javor (SLO), Koljensic (MNE) y Pitsilkas (GRE). Sin eliminados.

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 28 de la fase regular de la Euroliga disputado en el Roig Arena ante 13.210 espectadores. Antes del salto inicial se guardó un minuto de silencio acompañado de la música de Le Chant des Oiseaux de Pau Casals, por el reciente fallecimiento de David Federman, copropietario de Maccabi Tel Aviv.



















