Tres derrotas, una misma lectura táctica: cómo Casademont Zaragoza ha desmontado a Valencia Basket

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Valencia Basket y Casademont Zaragoza se han cruzado en tres ocasiones esta temporada —Supercopa, EuroLeague Women y Liga Femenina Endesa— con un denominador común difícil de ignorar. Más allá de los marcadores finales, los tres encuentros han dejado una sensación repetida: partidos que se compiten durante fases importantes, pero que acaban decantándose siempre del mismo lado por motivos muy similares

Jugadoras de Casademont Zaragoza y Valencia Basket en acción durante un partido.
Casademont Zaragoza se impone a Valencia Basket en tres encuentros clave de la temporada. Leti Romero partido euroliga

No es una cuestión puntual de acierto ni de un mal día. Los números y el desarrollo de los partidos apuntan a algo más profundo.

El patrón que se repite

En los tres enfrentamientos, Valencia Basket ha sufrido tramos prolongados de sequía ofensiva que han sido perfectamente identificados y castigados por Zaragoza.

  • En la Supercopa, el partido se iguala hasta el descanso y se rompe en la segunda parte, cuando Zaragoza domina el rebote y reduce la fluidez ofensiva taronja.

  • En EuroLeague Women, el escenario es aún más elocuente: una ventaja amplia que se diluye hasta desaparecer en un último cuarto demoledor, con Valencia anotando solo siete puntos.

  • En Liga Femenina Endesa, el choque queda prácticamente sentenciado antes del descanso, tras una primera parte en la que el ataque local nunca encuentra continuidad.

Tres partidos distintos, misma consecuencia: cuando el ritmo se endurece y el partido entra en lectura táctica, Zaragoza siempre encuentra antes las respuestas.

Jugadora de Casademont Zaragoza lanzando a canasta en un partido de baloncesto.
Un momento clave del partido entre Casademont Zaragoza y Valencia Basket. Nadia Fingall ante Raquel Carrera

La batalla invisible: posesiones, no solo puntos

Uno de los factores más constantes ha sido la calidad de las posesiones. Casademont Zaragoza ha ganado sistemáticamente el pulso en aspectos que no siempre se reflejan en el titular, pero que deciden partidos:

  • Mayor control del rebote, especialmente del ofensivo.

  • Menos pérdidas y mejor selección de tiro.

  • Más asistencias, señal de un ataque que fluye incluso bajo presión.

Valencia, en cambio, ha tenido dificultades para sostener su juego cuando el plan inicial deja de funcionar. La circulación se vuelve previsible, el tiro exterior pierde amenaza y el rival puede cargar la pintura sin pagar un precio alto.

Rubén y Roberto en tiempo muerto/ Foto: Fiba

¿Lo juegan las jugadoras… pero lo pierde el banquillo?

Es inevitable que surja la reflexión. La sensación que dejan estos tres partidos es que Zaragoza llega mejor preparada, no tanto por talento individual —que lo hay en ambos lados— sino por scouting y lectura del rival.

Casademont sabe a qué juega Valencia Basket, sabe qué primeras opciones quiere ejecutar y, sobre todo, sabe qué hacer cuando el partido se atasca. Valencia, en cambio, ha mostrado más dificultades para variar registros cuando el rival niega sus automatismos habituales.

No es una acusación directa, pero sí una pregunta legítima: ¿hay suficiente capacidad de adaptación durante el partido? ¿Se están ofreciendo soluciones diferentes cuando el guion se rompe? En estos tres encuentros, la respuesta del rival ha sido siempre más rápida y más eficaz.

Jugadora de Valencia Basket con balón frente a rival de Casademont Zaragoza
Un momento clave del partido entre Casademont Zaragoza y Valencia Basket. Leo Fiebich /Foto: MA Polo

Spacing: cuando la pista se hace pequeña

Uno de los problemas recurrentes ha sido el empobrecimiento del spacing ofensivo de Valencia Basket en los momentos clave. Zaragoza ha tenido muy claro el plan: cerrar la pintura, negar ventajas en primeras penetraciones y vivir con el riesgo del tiro exterior taronja.

El problema no ha sido solo el porcentaje, sino el tipo de triples:

  • Muchos tiros tras bote o fuera de ritmo.

  • Pocas situaciones de triple tras colapsar la defensa.

  • Escasa continuidad entre ventaja creada y ventaja explotada.

Cuando el balón no entra rápido en ventaja, el ataque se vuelve estático, las ayudas llegan antes y la defensa rival puede sostener el esfuerzo sin desordenarse. Zaragoza ha defendido con disciplina porque Valencia no ha logrado estirar suficientemente la pista.

Jugadoras de Valencia Basket y Casademont Zaragoza en acción durante un partido
Un momento clave del partido entre Casademont Zaragoza y Valencia Basket.

El rebote: la raíz de muchos problemas

Si hay un apartado que explica por qué Zaragoza ha controlado los tres partidos es el rebote, especialmente el defensivo. Casademont ha sido capaz de cerrar su aro y eliminar segundas opciones, mientras que Valencia ha sufrido para dominar su propio rebote.

Esto tiene dos consecuencias directas:

  1. Menos posesiones extra para Valencia.

  2. Más transiciones controladas para Zaragoza, incluso sin correr.

El rebote no solo es una estadística: es una herramienta táctica. Y en los tres encuentros, Zaragoza la ha manejado mejor.

El contexto también importa

Sería injusto analizar esta serie de derrotas sin atender a las circunstancias. Valencia Basket ha tenido que convivir con bajas importantes, lesiones y una rotación condicionada, lo que ha limitado las opciones reales de variar planes y gestionar esfuerzos.

En ese sentido, el club ha reaccionado con rapidez en el mercado, incorporando jugadoras para sostener la competitividad del equipo en un momento especialmente delicado. Esa capacidad de reacción habla bien de la estructura y de la ambición del proyecto, incluso en un escenario adverso

Aficionados de Valencia Basket animando con banderas y pancartas en un partido
Los aficionados de Valencia Basket muestran su apoyo durante el partido, pese al resultado. Creen en el equipo.

Mirar de frente para seguir creciendo

Las derrotas ante Casademont Zaragoza no desnudan una falta de talento ni de compromiso, pero sí ponen sobre la mesa una cuestión clave: la necesidad de ampliar registros y reducir la previsibilidad en partidos de alto nivel competitivo.

Zaragoza ha sabido castigar siempre el mismo punto débil. Y cuando eso ocurre tres veces en contextos distintos, deja de ser casualidad para convertirse en mensaje.

Valencia Basket sigue siendo un equipo de primer nivel, construido para competir por todo. Precisamente por eso, estos partidos no deberían esconderse bajo la alfombra, sino servir como espejo. Porque a veces, las derrotas que más enseñan no son las más abultadas, sino las que se parecen demasiado entre sí.

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