El proyecto ‘Salvem les fotos’ de la Universitat Politècnica de València (UPV) cumple casi un año desde su puesta en marcha para recuperar las fotografías dañadas por la DANA del 29 de octubre de 2023. Desde los días posteriores a la riada y hasta hoy se han recibido alrededor de 340.000 imágenes, de las cuales se ha logrado restaurar un 80% gracias al trabajo conjunto de profesorado, investigadores, alumnado y voluntariado.

El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) acoge desde este jueves y hasta el 2 de noviembre una exposición que muestra el proceso de limpieza y restauración de las imágenes, así como la digitalización de cerca de 90.000 fotografías mediante una herramienta de inteligencia artificial desarrollada por la UPV.
El profesor Pedro Vicente Muñoz, comisario de la exposición junto a Esther Nebot y Pilar Soriano, ha explicado que este trabajo devuelve “lo único que no se puede comprar: la memoria”. A la presentación han asistido la directora de Cultura de la UPV, Mª José Martínez, y el director-gerente del Consorci de Museus, Nicolás Bugeda.
Un trabajo colectivo desde el primer momento
‘Salvem les fotos’ se puso en marcha el 4 de noviembre, pocos días después de la DANA, e implicó a unas 200 personas entre investigadores, egresados, colaboradores y 79 estudiantes contratados mediante becas con empresas. En un laboratorio instalado en la Facultad de Bellas Artes, se han encargado de limpiar, higienizar y conservar miles de fotografías. Un 20% de las instantáneas tuvieron que ser descartadas por daños irreparables.
Sin embargo, siempre que ha quedado una esquina reconocible o un rostro visible, las imágenes se han conservado y devuelto a sus propietarios. Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando un joven recibió la foto restaurada de su bisabuela, que quería regalar a su madre.
Devolver un “contenedor de memorias”
La devolución de las imágenes restauradas a las familias afectadas es la fase más especial del proyecto. El proceso concluirá a finales de año y busca entregar las fotografías en el mismo formato en que estaban guardadas: en álbumes y en el orden cronológico original. Además, las familias reciben las imágenes en papel y en soporte digital, para garantizar su conservación futura.
Según Muñoz, en catástrofes como esta, los álbumes familiares son en el 95% de los casos el primer objeto que las personas quieren rescatar.
Inteligencia artificial al servicio de la memoria
Una de las líneas paralelas del proyecto ha sido el desarrollo de una IA propia para la restauración digital de alrededor de 90.000 imágenes, especialmente aquellas guardadas en álbumes plásticos, que conservaban mejor la parte central de la fotografía. El reto principal fue preservar los rostros, evitando que la inteligencia artificial alterara las identidades originales.
Una vez completada la devolución, el equipo prevé abrir líneas de investigación sobre la memoria oral ligada a estos recuerdos familiares. Para los responsables, estas 300.000 fotografías no tienen valor económico, pero sí representan la historia de cada persona y su transmisión intergeneracional.

















