Representantes de las tres asociaciones mayoritarias de víctimas y damnificados por la dana del 29 de octubre han recorrido los espacios donde se desarrolla el proyecto Salvem les Fotos, una iniciativa impulsada por la Universitat de València pocos días después de la catástrofe para rescatar miles de imágenes familiares dañadas por el barro. La visita ha servido para poner el foco en una recuperación que va más allá de lo material y que las asociaciones describen como un proceso de reparación emocional y colectiva.
Recuperar recuerdos para reconstruir identidades
El proyecto trabaja con cerca de dos millones y medio de fotografías y documentos personales pertenecientes a más de 1.500 familias de unos 50 municipios afectados por la riada. Buena parte del material ya ha sido devuelto a sus propietarios, aunque todavía queda más de la mitad por intervenir, lo que prolongará el trabajo al menos un año más. Entre los próximos objetivos figura la digitalización de 100.000 imágenes y la creación de un archivo digital que preserve la memoria de la DANA.
Para facilitar el acceso de las familias, la Universitat de València desplegó varios laboratorios de campaña en distintos puntos del territorio, como el Museu de l’Horta Sud de Torrent, el Castell d’Alaquàs o el Museu d’Història Natural del campus de Burjassot, que fue el primero en ponerse en marcha. Cuatro de estos espacios siguen activos en la actualidad.
Un patrimonio íntimo y colectivo
Durante la visita, la presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la Dana 29-O, Rosa Álvarez, subrayó que el proyecto no se limita a la restauración de fotografías. Álvarez ha afirmado: “Estamos hablando de recuperar episodios fundamentales de la vida de las personas y de la historia de nuestros pueblos”, recordando imágenes de bodas, comuniones o celebraciones familiares que permiten reencontrarse con quienes ya no están. A su juicio, se trata de un ejercicio de memoria colectiva “imprescindible para entender quiénes somos”.
La presidenta de la Asociación de Víctimas de la Dana 29 de Octubre, Mariló Gradolí, ha incidido en la dimensión simbólica de este trabajo, al considerar que devuelve “una parte emocional que el barro intentó llevarse”. En su opinión, la restauración de estas imágenes representa un acto de resiliencia y de acompañamiento a las familias en un proceso todavía abierto.
La salud mental, una prioridad silenciosa
El presidente de la Asociación de Damnificados por la Dana Horta Sud, Álex Carabal, ha destacado el impacto que la recuperación de fotografías tiene en la salud mental de los afectados. “Para muchas personas es el único recuerdo tangible que conservan de un familiar”, y ha agradecido el trabajo de los equipos y del voluntariado por devolver imágenes que conectan generaciones y ayudan a cerrar heridas.
Desde la Mancomunitat de l’Horta Sud, su presidente José Francisco Cabanes ha remarcado que Salvem les Fotos también cumple una función de preservación de la memoria gráfica comarcal, “Hemos perdido mucho, pero este proyecto evita que perdamos también nuestra historia visual".
Decisiones pensadas para proteger a las personas
La rectora de la Universitat de València, Mavi Mestre, ha defendido de nuevo la decisión de cerrar la institución el día de la dana, una medida que recibió el reconocimiento de las asociaciones. La rectora ha afirmado: “Las personas estaban por encima de cualquier otra consideración”, y ha añadido que recordar lo ocurrido es clave para evitar que se repita.
Mestre ha puesto en valor el liderazgo femenino del proyecto, la implicación de más de 300 personas voluntarias y el despliegue de recursos psicológicos para atender a estudiantes afectados por la catástrofe.
Salvem les Fotos cuenta con la participación de más de 18 entidades de educación superior, instituciones culturales, ayuntamientos y empresas privadas. La Universitat de València ha destinado alrededor de 300.000 euros a la iniciativa, a los que se suman aportaciones del Ministerio de Cultura, del Ministerio de Trabajo y de otras administraciones, mientras se buscan nuevos fondos para completar una intervención que ya se ha convertido en uno de los mayores esfuerzos de rescate patrimonial tras una catástrofe en la Comunitat Valenciana.
Entre fotografías aún húmedas y recuerdos rescatados del barro, las asociaciones de víctimas coinciden en una idea: la reconstrucción no es solo levantar infraestructuras, sino también proteger la memoria que sostiene a las personas y a sus comunidades.


















