Sala Russafa reivindica el teatro en su programación de marzo

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Marzo se presenta como el mes de las artes escénicas, con la celebración el día 27 del Día Mundial del Teatro y el 21 de la acción colectiva ‘Cap Butaca Buida’, a la que por primera vez se suma la Comunitat Valenciana, con Sala Russafa como entidad colaboradora, entre otros espacios públicos y privados. También es el mes que ha escogido la formación valenciana L’Om Imprebís para despedir de la cartelera de su ciudad un espectáculo que rinde homenaje a las artes escénicas, la comedia ‘Hoy no estrenamos’.

La obra se despide del público valenciano tras cuatro años de gira que incluyen como próximas paradas actuaciones en Menorca, Granada o Asturias. Una despedida escalonada, que se debe a la retirada del actor Carles Castillo, quien abre un periodo de descanso en la interpretación en el que no descarta explorar otras facetas teatrales.

“La compañía no se acaba. Respetamos muchísimo la decisión de Carles Castillo y valoramos tanto su trabajo con nosotros en estos treinta años juntos que hay espectáculos, como éste, en los que resulta insustituible. Así que preferimos acabar los compromisos y cerrar esta etapa. Pero ya estamos empezando a arrancar nuevos proyectos porque L’Om Imprebís, afortunadamente, cuenta con una buena salud y queremos seguir dando guerra”, aclara Santiago Sánchez, director de una de las compañías valencianas que más ha consolidado su presencia nacional e internacional en las últimas décadas.

Una imagen del espectáculo.

Gracias a un enfoque de trabajo diversificado, con tres líneas de producción diferentes, han podido adaptarse de manera flexible a un contexto que está en plena transformación. “Tenemos una rama de trabajo con grandes textos de la literatura dramática universal, de autores como Cervantes o Bertolt Bretch. Otra dedicada al humor y la improvisación, donde entran obras como Hoy no estrenamos. Y una tercera que llamamos ‘Pequeñas joyas’ porque son montajes muy cuidados, de formato reducido”, enumera el dramaturgo, director de escena y actor.  En más de 40 años en los escenarios, Sánchez ha podido observar cómo está evolucionando (o más bien involucionando) el panorama teatral.

Desde la crisis de 2008, son muchos los elementos que están dificultando enormemente la viabilidad de las giras, incluso para las compañías más estables como ellos, con una media que supera el centenar de actuaciones anual. Por ejemplo, las reducciones presupuestarias de los ayuntamientos, el efecto de las políticas culturales sobre los circuitos de programación de las diferentes comunidades autónomas o la aparición de nuevos modelos de gestión estatales, además de la bajada progresiva y constante de los cachés o la disminución de las estancias en los teatros inciden a la hora de alargar la vida de un espectáculo más allá de su estreno.

“El precio de las entradas en nuestro país está muy por debajo de los estándares europeos, pero sí que ha subido lo que cuestan los desplazamientos, los hoteles, las dietas… Además, las contrataciones suelen ser para una única actuación, así que tienes que buscar otras en teatros más o menos cercanos para hacer factible el viaje”, comenta Sánchez sobre las incontables piezas que han de encajar a la hora de armar el puzle que acaba siendo un calendario de gira.

A esto hay que añadir la renuncia generalizada a mover espectáculos de gran formato. “Hace años, girábamos sin problema montajes con 10 o 15 actores sobre el escenario. Hoy el más grande tiene 6. Son puestos de trabajo que se pierden y hay que tener en cuenta que esto pasa en las escenas locales y regionales de todo el país, lo que da una verdadera dimensión del problema”, explica el director de L’Om Imprebís, que lamenta la falta de conocimiento sobre la realidad del sector de las artes escénicas de quienes lo están gestionando, desde las administraciones, y toman decisiones que afectan gravemente a su supervivencia.

Amor por el teatro

Cartel del evento.

Pese a todo, L’Om Imprebís siguen enamorados del teatro. Por eso en Hoy no estrenamos realizan un homenaje a quienes se acercan a él sin mayor pretensión (y no es poca) que mejorar su vida gracias a las artes escénicas, en vez de ganarse la vida con ellas.

Es lo que hacen los personajes de esta divertida comedia: el variopinto alumnado de un curso de interpretación para aficionados. Con las peculiaridades de su vida personal, cada uno irá encontrando en el teatro una herramienta de expresión, les ayudará a entender mejor a los demás y a sí mismos, establecerán vínculos trabajando en equipo, disfrutarán de la belleza de contar una historia... Eso, si consiguen llegar a contarla, porque la comedia reside en las trabas que van encontrando para poner en pie el espectáculo final de curso, una desternillante versión de Hamlet.

“Esta obra ha sido posible por la cantidad de años que llevamos trabajando juntos Carles Castillo, Carles Montoliu y yo, con la valiosa incorporación de Víctor Lucas. Todos hemos tenido experiencias como docentes, hemos visto el ambiente de estos talleres para amantes del teatro. Y muchas de las anécdotas que aparecen en el espectáculo están basadas en situaciones reales, desde llevar un arma a la clase hasta encontrar pareja. A partir de ahí, fuimos improvisando juntos y nació La crazy class, donde ya estaban estos personajes. Ahora nos hemos preguntado qué habría pasado con ellos, varios años después. Y les hemos reunido en un nuevo espectáculo que, en realidad, habla de cuánto significa para nosotros el teatro”, comenta el coautor y codirector de la pieza, junto a Míchel López.

Hasta el 15 de marzo permanecerá en la cartelera valenciana, con 8 últimas funciones dentro del XV Cicle de Companyies Valencianes de Sala Russafa, antes de emprender sus últimos viajes en gira y de quedar para siempre en el recuerdo del público que la ha disfrutado, pero también de quienes durante treinta años encontraron en la creatividad de sus compañeros el mejor estímulo; Sánchez, Castillo y Montoliu, todo un referente en la improvisación teatral española.

Música, teatro y humor

Tras las funciones de L’Om Imprebís, el 21 de marzo, Sala Russafa acogerá el concierto del cantautor y poeta Marwan, quien está realizado una gira especial de formato íntimo en teatros de todo el país. La actuación se planifica con un sentido escénico, incluyendo comentarios sobre los temas, anécdotas que circundan las composiciones antiguas o las nuevas en las que se encuentra inmerso el artista, en plena preparación de la grabación de su próximo disco. Una velada que formará parte de la acción colectiva ‘Cap Butaca Buida’ que por primera vez abre su ámbito de acción desde Cataluña a la Comunidad Valenciana, Andorra y Baleares. La iniciativa trata de animar la asistencia a las salas públicas y privadas para poner en valor la experiencia en vivo y el valor de las artes escénicas.

Justo una semana después, el 27 de marzo, Sala Russafa celebra el Día Mundial del Teatro estrenando en la Comunitat ‘Más perdidos que carracuca’, el nuevo espectáculo escrito y dirigido por Emilio del Valle. Como parte del XV Ciclo de Compañías Nacionales, del 27 al 29 de marzo llega esta coproducción de las formaciones madrileñas Tarambana Teatro, A Fuego Lento e Inconstantes Teatro. Una tragicomedia llena de humanidad, que desliza una crítica social y que invita a los espectadores a poner su atención en quienes viven en los márgenes del sistema.

La programación del mes se completa con el humor de Lamine Thior, que ofrece el 22 de marzo una sesión doble. A las 17:30h representa ‘Españul’, donde hace una regresión a su infancia para revisar el contraste cultural de sus orígenes senegaleses y su crianza en Algeciras, pasando de un “niño negrito adorable” a “un negro adulto criminalizado” en una vida llena de anécdotas surrealistas. Y a las 20:30h será el turno de su espectáculo Más que palabras, donde combina teatro, música y humor. Una propuesta que, al estilo de Woody Allen, invita al público a explorar las grandes preguntas existenciales mediante la risa.

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