El técnico del Valencia Basket admite dos versiones del equipo, alerta de errores estructurales y apela a recuperar la identidad a cinco días de la Copa de la Reina.

“Dos caras muy claras”: diagnóstico directo desde el banquillo
El entrenador del Valencia Basket, Rubén Burgos, no esquivó la realidad tras la derrota ante Spar Girona. Su análisis fue tan claro como preocupante: el equipo volvió a mostrar una peligrosa dualidad competitiva.
“El equipo ha tenido dos caras bastante claras. Antes del descanso y después del descanso”, explicó el técnico, evidenciando un patrón que empieza a repetirse en los últimos encuentros.
Un inicio que condena: errores de ejecución y falta de energía
Burgos puso el foco en el arranque como punto crítico del partido, señalando directamente la falta de aplicación del plan de partido:
“El parcial más desfavorable ha sido en el primer cuarto, fruto de no ejecutar el plan defensivo que habíamos trabajado”.
El técnico fue más allá, detallando las consecuencias:
“Hemos permitido a Girona jugar con comodidad, nos han anotado en transición, en bloqueo directo y nos han cogido mucho rebote ofensivo”.
Un inicio sin tensión competitiva suficiente que volvió a colocar al equipo en una situación límite desde demasiado pronto.
Reacción insuficiente y errores que se repiten
El Valencia Basket logró reaccionar parcialmente, pero volvió a caer en sus propios errores en momentos clave:
“Hemos conseguido recortar el marcador desde las rotaciones, desde entender que usar las faltas también es defender para el equipo”.
Sin embargo, el técnico lamentó otro golpe decisivo:
“Hemos recibido otro parcial, creo recordar de 10-0, cuando nos habíamos puesto a siete puntos”.
Un patrón que se repite: cuando el equipo se acerca, pierde consistencia y vuelve a desconectarse.

Ajustes, reacción… pero sin culminación
Tras el descanso, el equipo mostró una mejor versión, más alineada con su identidad:
“Después de un par de ajustes y de concienciarnos en ejecutar al cien por cien lo que dependía de nosotras, la remontada ha sido un hecho”.
Pero el problema volvió a aparecer en el momento decisivo:
“No hemos podido culminarla, no hemos tenido lanzamientos para ganar o empatar en un final a cara o cruz”.
Pérdidas, rebote y energía: las claves que marcan el techo
Burgos identificó con precisión los factores que están limitando al equipo:
“Algunas pérdidas no forzadas y los rebotes ofensivos concedidos son mucha energía que das al rival”.
Además, apuntó a una cuestión ofensiva relevante:
“Tal vez hemos echado de menos mayor volumen de lanzamiento de tres, pese a los malos porcentajes”.
Un equipo que genera, pero no optimiza. Que compite, pero no controla.

Tarragona en el horizonte: mensaje de fe… y advertencia implícita
A solo cinco días de la Copa de la Reina de baloncesto, el técnico quiso lanzar un mensaje de confianza, aunque sin ocultar la exigencia del momento:
“Tenemos que descansar lo poco que podamos y llegar con opciones, con buena mentalidad. El primer día va a ser muy exigente”.
Burgos apeló a la esencia del equipo:
“Confiar en nuestras posibilidades, en nuestra identidad y volver a ilusionar a la afición”.
Un mensaje entre líneas: competir no basta
Más allá de las palabras, la rueda de prensa dejó una lectura clara: el Valencia Basket sabe lo que le pasa… pero aún no ha conseguido corregirlo.
Porque el problema no es solo táctico. Es de ejecución, de continuidad… y de actitud en los momentos clave.
Y la Copa no espera.




















