La localidad de Manises se ha despertado hoy bajo un clima de indignación y tristeza tras conocerse el robo sufrido en la parroquia de San Francisco de Asís. El Arzobispado de Valencia ha confirmado que el templo ha sido objeto de un asalto en el que los delincuentes no solo se llevaron objetos de valor material, sino que perpetraron lo que para la comunidad católica representa el acto más doloroso: el robo del sagrario con las hostias consagradas.

Un robo que va más allá de lo material
Según el comunicado oficial emitido por la institución eclesiástica, los asaltantes accedieron al interior de la iglesia forzando las entradas y se dirigieron directamente a la zona del altar. Del interior del templo han desaparecido elementos esenciales para la celebración de la eucaristía, entre los que destacan una patena (plato donde se deposita el pan sagrado), vinajeras y varios candelabros de bronce.
Sin embargo, el hecho que ha generado mayor consternación es la sustracción del sagrario, que contenía en su interior las formas consagradas. En la liturgia católica, este acto es considerado una "profanación sacrílega", ya que afecta directamente a lo que los fieles consideran la presencia real de Cristo.
Investigación policial en curso
Tras el hallazgo del robo por parte de los responsables de la parroquia a primera hora de la mañana, se dio aviso inmediato a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Agentes de la Guardia Civil y especialistas de la Policía Judicial se han desplazado hasta el templo para realizar la correspondiente inspección ocular y tratar de hallar huellas o indicios que permitan identificar a los autores del asalto.
No se descarta que el objetivo del robo fuera el valor metálico del sagrario y los objetos litúrgicos, aunque la forma en que se ha producido el suceso ha puesto en alerta a las autoridades ante el posible mercado negro de arte sacro o el uso indebido de las formas sagradas.
Actos de desagravio
El Arzobispado de Valencia ha pedido a los fieles de la diócesis y, especialmente a la comunidad de Manises, que se unan en oración por lo sucedido. Es habitual en estos casos que el párroco, junto a la autoridad eclesiástica, organice en los próximos días un acto de desagravio (una misa especial de reparación) para purificar el templo tras la violación de la reserva eucarística.
El suceso ha provocado una oleada de mensajes de apoyo en redes sociales por parte de vecinos y entidades locales, que lamentan que la delincuencia haya golpeado de esta manera un lugar de culto y referencia para el barrio.

















