Como ya hiciera en su anterior espectáculo, ‘Como hace 3.000 años’ (donde música y poesía de daban la mano), el gran Héctor Alterio retorna a los escenarios, bajo la misma y eficaz fórmula, llevando, para esta ocasión, el presupuesto recitativo hacia un ámbito más personal y significativo: su viaje vital y profesional entre Buenos Aires y Madrid desde su exilio, allá por 1974. La magia de este encuentro evocativo tuvo lugar a lo largo de cuatro días en el Teatro Talía.
Bajo autoría y dirección de su compañera sentimental, Ángela Bacaicoa, y dirección musical (y presencia escénica), de Juan Estaban Cuacci, ‘Una pequeña historia’ nos traslada al universo personal del actor desde donde arranca una emotiva invitación al público a ser partícipe, a modo confesional, de su pasión por la escena, su amor a dos ciudades y su gusto por aquellos tangos y poesías que tejieron gran parte de su identidad.

La propuesta, y se agradece ese matiz dentro de la estructura de la obra, huye de la nostalgia para jugar en el territorio de los recuerdos y de las emociones. Alterio, gigante de las tablas donde los haya, conjuga con maestría los pasajes personales con aquellos textos poéticos (incluidos los del tango), que forjaron su trayectoria.
A lo largo del espectáculo pasean Borges, Eladia Blázquez, Lima Quintana, Horacio Ferrer, León Felipe…, sin dejar de lado los tangos de Cátulo Castillo o Astor Piazzolla, creando una íntima vinculación entre los espectadores y lo que la escena transmite. Lindo tándem el originado entre Alterio y Cuacci que denota complicidad y alta dosis de sinceridad (indispensable para la liturgia teatral al tratarse de un recitado tan personal).
Un público entregado ante el selecto ramillete de composiciones y poesía brindó sus mejores aplausos al nonagenario actor que, emocionado, regalaba abrazos a un teatro casi al completo. Gracias don Héctor Alterio por tanto talento.





















