Pedro Cortés: “Todos podemos ser albañiles de nuestra vida y construir un hogar interior”

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La vida de Pedro Cortés puede resultar tan fascinante y atractiva como la obra que ha escrito, ‘De albañil a Buda’. Cortés dejó su vida como albañil para reconstruirse a sí mismo tras 26 años de trabajo en la construcción. Su viaje le ha permitido crear una fábula, donde la construcción de una casa se convierte en guía para mejorar nuestra vida y…, si lo necesitamos, encontrar un nuevo camino.

Pregunta: Empezando con la metáfora principal del libro, ¿cómo descubriste que el proceso de derribar una casa para construir otra nueva podía reflejar tan bien el proceso de transformación personal?

Cortés en la presentación de su libro.

Pedro Cortés: Fue después de un tiempo trabajando en mi reconstrucción interior, queriendo romper con todo e iniciar un nuevo camino. Me di cuenta que había estado toda mi vida reconstruyendo los hogares de los demás, pero sentía que no había reconstruido el mío. Compaginaba los trabajos que me salían de albañil, con formaciones en coaching, copywriting y teatro. Además, acababa de comprar una casa medio derruida, de unos doscientos años de antigüedad en un pueblo de Teruel, en la comarca del Matarraña para montar una casa rural. Me metí de lleno en el proceso, y mientras construía esa nueva casa, a la que llamé Libertad nada más entrar, me reconstruí interiormente. Ahí, en ese momento, supe que también podía ser el albañil de mi propia vida. Empecé a ligar conceptos y a unir puntos y todo me cuadraba. Fue como un despertar, darme cuenta que todo había estado ahí, al alcance de mis manos y hasta ese momento no lo había visto.

P.: ¿Qué representa para ti el personaje de la capataz y qué lecciones transmite a través de su relación con Pablo?

P.C.: Para mí, Valeria, es la persona que todos deberíamos tener cerca en algún momento de nuestra vida. La figura de una mentora o un mentor, de alguien que nos vea de verdad. Que nos haga ver las capacidades que poseemos, crea en nosotros y nos sirva para ganar confianza, seguridad, y nos ayude a crear nuestra propia vida. Ya que por nosotros mismos es más complicado debido a que, normalmente, la educación que recibimos no está basada en potenciar nuestras capacidades y trabajar el autoconocimiento, sino, en resaltar las carencias y seguir a la mayoría para ser aceptados. Esta figura puede ser un familiar, un profesor, un amigo, o un desconocido. Si tenemos la suerte de haber tenido un mentor en nuestra vida, somos unos afortunados. Si no, podemos convertirnos nosotros en esa figura que puede ayudar a alguien, a que su vida sea mejor. Las lecciones que transmite Valeria se basan en su experiencia de vida y en hacer preguntas a Pablo para que le hagan pensar por sí mismo y él pueda hallar sus propias respuestas. Pienso que es la mejor manera de acompañar a una persona en un proceso de reconstrucción, como hacía Sócrates y otros filósofos que invitaban a pensar por uno mismo.

P.: ¿Qué dirías que simboliza el Buda misterioso dentro del viaje de Pablo?

P.C.: Siddhartha o Sid como llaman cariñosamente en el libro, simboliza la presencia, el momento presente. Cuando aparece, no saben el tiempo que lleva ahí, y cuando finaliza la obra, sigue en el mismo lugar, inmóvil, presente ante todos los acontecimientos y los cambios que han ocurrido delante suyo. En varios momentos del libro, además de servirle al protagonista para dejar su casco al finalizar cada jornada, Pablo se para frente al Buda y al observar su mera presencia, le surgen dos reflexiones importantes que le sirven para su reconstrucción.

Portada del libro.

P.: Muchos lectores se sentirán identificados con la sensación de estar “derrumbados” o perdidos, ¿qué consejo les darías a quienes están en ese punto antes de reconstruirse?

P.C.: Les puedo compartir lo que yo mismo he puesto en práctica y me ha servido. En algunos momentos en mi vida, he pedido ayuda a un profesional. En otros, lo primero que he hecho ha sido parar. Parar y permitirme sentir que estaba derrumbado y perdido, intentando no juzgarme demasiado. También tener claro que esa sensación era pasajera y que también pasaría. Cuando es así, en algún momento surge un movimiento natural de querer salir de ahí y empezar a reconstruirse. Es entonces, cuando aplico las leyes que comparto en el libro.

P.: ¿Qué mensaje esencial esperas que se lleven los lectores tras acompañar a Pablo en su transformación?

P.C.: Que todos podemos ser albañiles de nuestra propia vida y construir un hogar interior en el que vivir en paz.

P.: Por último, esta es tu primera obra publicada, ¿qué te ha llevado a escribirla y qué ha significado para ti hacerlo?

P.C.: He de confesar que tuve la suerte de tener una Valeria en mi vida, que fue Francesc Miralles. Él creyó en mí nada más explicarle el proyecto, y eso hizo que ganara mucha confianza y seguridad para llevarlo a cabo. Además, le gustó tanto el título y el concepto, que quiso acompañarme en el proceso. También me ha llevado a escribirla, la ilusión por cumplir un sueño que nació hace unos años mientras derribaba muros y ponía azulejos en las paredes con los auriculares puestos escuchando audiolibros de desarrollo personal y podcasts que me inspiraban. Escribir este libro ha significado para mí un crecimiento personal, por enfrentarme a muchos miedos que han surgido en el proceso y la satisfacción de haberlo terminado. Ahora tengo muchas ganas de transmitir todo lo que me ha servido en mi reconstrucción interior a través de este libro y compartirlo para que pueda inspirar a millones de personas a reconstruir su vida.

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