La leona Luana ha fallecido. Cuando a un animal se le diagnostica una enfermedad que no tiene cura, todo el esfuerzo únicamente puede centrarse en aportarles la mayor calidad de vida el tiempo que sea posible hasta que, para evitar el sufrimiento, haya que tomar la dura decisión de terminar con la situación. Éste ha sido el caso de la leona de más edad de Bioparc Valencia, la querida Luana, a quien hace más de un año el equipo veterinario pronosticó una insuficiencia pancreática exocrina.

Con 20 años cumplidos en agosto, el esmero en el trato, el cariño y la determinación de todo el personal han permitido que gozara del máximo bienestar hasta que ha sido irremediable practicar una eutanasia. La intensificación de revisiones y analíticas, además de la aplicación de cuidados paliativos han hecho viable que la leona disfrutara de la instalación exterior a la vista del público hasta el final, algo fundamental en Bioparc por su responsabilidad en asistir de forma óptima a los animales que acoge. Pese a que iba evidenciando claros signos de deterioro y llamaba la atención su aspecto y delgadez, ha sido una oportunidad para mostrar a las personas que lo más importante era el confort de Luana, así como trasladar el amor y hacer florecer la empatía por el mundo animal.

La leona de Angola
El león de Angola (Panthera leo bleyenberghi) está declarado “Vulnerable a la extinción” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que Bioparc se puso al servicio del Programa Europeo de Especies en Amenazadas (EEP) que trata de garantizar su supervivencia bajo cuidado humano y siguiendo estrictas directrices científicas. En este contexto, en 2010 se trasladó un grupo del Zoo de Lisboa (Portugal) con Luana, desde donde posteriormente se incorporó el macho Lubango. Las otras dos hembras, Shanga y Tata, ya nacieron en Bioparc Valencia. Durante estos años Luana ha manifestado su fuerte vínculo con el equipo de cuidado animal, con una personalidad juguetona que ha mantenido hasta el último día, igualmente que su temperamento paciente y participativo que ha favorecido los entrenamientos veterinarios indispensables para velar por la salud de los animales. Gracias a estas técnicas no invasivas se realizan, entre otras intervenciones, la extracción de sangre o suministro de medicación. Estas acciones son imprescindibles sobre todo en animales geriátricos y con largos tratamientos, como el de la leona Luana y especialmente una vez se acordó, con gran tristeza y profesionalidad, la última sedación.

Con el trastorno que padecía la leona Luana, el páncreas no produce o no libera en cantidad suficiente las enzimas digestivas necesarias para descomponer adecuadamente los alimentos en el intestino y como consecuencia en los últimos meses revelaba su clara desnutrición. El esmero en albergar seres vivos en las mejores condiciones y el compromiso con la preservación de la biodiversidad de instituciones como Bioparc propicia que estas especies en riesgo de desaparecer dispongan de espacios y centros donde desarrollar sus comportamientos naturales formando en conjunto una población “de reserva” que asegure su existencia futura. Que podamos admirar a animales tan bellos y estimados como Luana hasta tan avanzada edad, cuando la esperanza de vida de esta especie es de 12 años en estado silvestre, llena de satisfacción y orgullo a las personas que realizamos esta labor con pasión. Hoy solo podemos añadir, Luana, descansa en paz.





















