La gran cena agota sus entradas para despedir el año en Sala Russafa

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Cada vez son más quienes optan por pasar la Nochevieja disfrutando del teatro. Y Sala Russafa se ha convertido en uno de los escenarios que cuenta con el apoyo del público valenciano a la hora de despedir el año. El teatro ha agotado las localidades para la función especial de La gran cena que realiza el 31 de diciembre, incluyendo sorpresas y cameos en la representación, integrando las 12 campanadas en el espectáculo, jugando con los límites entre la realidad y la ficción, haciendo que personajes y espectadores cumplan la tradición de tomar las uvas y brindar con cava por el año nuevo.

“Este año se han vendido todas las entradas antes que nunca, confirmando que para muchos es una tradición muy asentada porque repiten año tras año. Aunque también encontramos caras nuevas cada temporada”, explica Juan Carlos Garés, director de la sala, remarcando que el 6 de diciembre ya tenían vendidas tres cuartas partes de las entradas disponibles.

Una imagen del espectáculo.

Desde hace más de una década, Sala Russafa organiza una velada especial, aumentando el carácter festivo de las comedias ácidas, con música en directo, crítica social y humor negro que suelen caracterizar sus propuestas para Navidad. Chema Cardeña escribe y dirige estas coproducciones con la compañía valenciana Arden, gestora de este centro de creación, formación y exhibición de artes escénicas. Unos espectáculos con sello propio y un carácter reconocible, que apuestan por estimular la carcajada al mismo tiempo que el espíritu crítico. Y que sirven como válvula de escape para los que, frente al balance que suele acompañar el final del año, prefieren tomar conciencia desde el humor.

Arrancar 2026 algo mejor que 1944

La gran cena transcurre en 1943, cuando tres parodias de dictadores fascistas del siglo XX bien reconocibles comparten mesa el día de Nochevieja, acompañados por sus parejas.

Los anfitriones son el Comandantísimo Fango y su esposa, Mari Concha de Guarromán. En su salón del palacio de El Páramo, en los bosques de Mandrilia, acogen al Canciller de Teutonia, Gandolfo Hider y su amante, Helga Bron. Y al Mariscal de Etruria, Bruno Moltalvini, y su querida Bianca Pettani.

Se meten en su piel Darío Torrent, Raquel Ortells, Vicent Pastor, Iolanda Muñoz, Jaime Vicedo y Rosa López. Completan el elenco el propio Cardeña, que interpreta al mayordomo que sirve (y analiza) el banquete. Así como Gilberto Aubán – Gilbertástico, que encarna a un músico extraído de un campo de concentración para amenizar la velada.

Desde sopa de criadillas al Síndrome de Tourette, una subasta de fachas, el juego de las sillas, sustancias estimulantes, cuchillos voladores, inesperados números musicales y litros de cava, todo cabe en el menú de esta comedia sin pelos en la lengua. Una propuesta que analiza desde el humor las claves de las dictaduras para someter al pueblo y las ideas compartidas por las distintas versiones de la ideología fascista. Un viaje al pasado que despierta inevitables asociaciones con el presente y que se inspira en auténticos referentes como ‘El gran dictador’, de Charles Chaplin; o ‘Ser o no ser’, de Ernst Lubitsch, entre otros.

Cultura y comedia para contribuir a la toma de conciencia, esperando que el arranque de 2026 sea bastante menos turbulento que el de 1944, cuando la II Guerra Mundial aún se demoró varios meses antes de la victoria de los aliados y de la democracia.

Con funciones esta semana de lunes al domingo, excepto el 1 de enero, y en cartel hasta el 25 de enero, la propuesta para la campaña de Navidad de Sala Russafa y Arden anima a inaugurar este año nuevo al ritmo de canciones de Frank Sinatra, Raffaela Carrá o Camela; a golpe de carcajada y con la esperanza de que estrenar calendario, de alguna forma, signifique avanzar.

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