La Unidad de Parasitología Sanitaria de la Universitat de València (UV) ha lanzado una seria advertencia: una investigación reciente ha revelado la presencia de nada menos que 28 agentes infecciosos con potencial patógeno para humanos en muestras ambientales (aguas, lodos y suelos) recogidas en la 'zona cero' de la DANA en la provincia de Valencia, durante las tres primeras semanas posteriores a las devastadoras inundaciones.
Este preocupante hallazgo fue presentado hoy en rueda de prensa por el catedrático de Parasitología de la UV y experto de la OMS, Santiago Mas-Coma, la también catedrática de Parasitología, María Dolores Bargues, y la catedrática de Fisiología, Consuelo Borrás, con la presencia de la rectora de la UV, Mavi Mestre. La investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista 'One Health', busca evaluar los riesgos de infecciones y epidemias para facilitar el diagnóstico médico y mejorar los protocolos de prevención ante futuras catástrofes.
Un cóctel de Patógenos: De la E. Coli al Vibrio Cholerae
Los investigadores, sorprendidos por la cantidad de agentes detectados, han confirmado la presencia de virus, bacterias, protozoos parásitos, amebas oportunistas e incluso helmintos, además de grupos de vectores de enfermedades como mosquitos, flebotomos y moluscos dulceacuícolas. Todos ellos tienen capacidad para causar enfermedad en humanos, con distintos niveles de gravedad que pueden ir desde diarreas hasta condiciones mortales, dependiendo de las cepas y combinaciones.
La contaminación fecal ha mostrado tasas elevadas, con origen tanto humano como animal, incluyendo reservorios en ovejas, cabras, équidos, perros y gatos. El agente infeccioso más frecuente en esas primeras semanas fue la bacteria 'escherichia coli' (cepas EPEC, ETEC y EAEC), detectada en agua y lodo, y conocida por causar diarrea y vómitos.
Un hallazgo particularmente notable ha sido la localización de 'vibrio cholerae'. Aunque Mas-Coma ha aclarado que las formas encontradas parecen ser "silvestres" y generalmente "poco patógenas para humanos", existe la preocupación de que "pueda llegar a combinarse y dar más patogenicidad más adelante".
En el ámbito de las enfermedades transmitidas por vectores, María Dolores Bargues destacó que, a pesar de las temperaturas de octubre y noviembre, se capturaron más de 3.500 mosquitos en solo cuatro trampas en las tres primeras semanas, lo que indica una "densidad poblacional considerable". Las mayores concentraciones de agentes infecciosos se hallaron en los lodos, un fenómeno que Mas-Coma atribuye a los años previos de sequías extremas que, al romperse por las lluvias torrenciales, arrastraron capas superficiales del suelo cargadas de organismos.