Un estudio de Alfafar vincula el deterioro urbano en Orba y Alfalares con un aumento de ansiedad y estrés postraumático

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El Ayuntamiento de Alfafar ha encargado a los servicios sociales municipales, en colaboración con la Universitat de València (UV), un informe sobre el impacto psicológico de los retrasos en la reconstrucción tras la DANA del 29 de octubre de 2024, con el objetivo de acreditar ante la empresa Tragsa que la lentitud de las obras está afectando de forma directa a la salud mental de la población.

efectos de la DANA en AlfafarEl estudio señala que el daño visible y prolongado en el espacio urbano, especialmente en los barrios Orba y Alfalares, actúa como un recordatorio permanente del evento traumático, lo que se traduce en un aumento de casos de ansiedad, estrés postraumático y sintomatología depresiva entre los vecinos.

Según los datos del equipo municipal de intervención psicológica, en los siete meses posteriores a la emergencia se realizaron 932 atenciones psicosociales, con un incremento progresivo hasta alcanzar el pico en marzo de 2025, con 288 intervenciones, lo que supone un aumento superior al 600 % respecto a las cifras habituales previas a la catástrofe. En diciembre de 2024 se registraron 40 atenciones, en enero de 2025 fueron 43, en febrero 160, en abril 248, en mayo 106 y en junio 47.

El informe establece una correlación directa entre el pico de crisis emocional y la ausencia de avances visibles en la rehabilitación de las infraestructuras básicas, señalando que la persistencia del deterioro urbano y la falta de espacios públicos funcionales dificultan la recuperación emocional de la comunidad.

El análisis técnico identifica la destrucción de parques, jardines y zonas de esparcimiento como un factor de riesgo psicosocial acumulativo, al funcionar como un disparador constante del trauma que cronifica síntomas como hipervigilancia, alteraciones del sueño y estrés sostenido. En el barrio Orba, la combinación de alta densidad de población, concentración de colectivos vulnerables y pérdida de espacios comunitarios ha generado una mayor demanda de intervención psicológica.

El documento también advierte de una brecha psicosocial en la recuperación emocional entre distintas zonas del municipio, asociada a la concentración de población vulnerable, como personas mayores, personas con movilidad reducida, familias migrantes y menores.

Como conclusión, el informe de Alfafar señala que las dificultades emocionales persistirán mientras el entorno urbano continúe dañado y recomienda acelerar la reparación de parques y jardines, destinar recursos extraordinarios para restaurar plazas y rutas peatonales, integrar a psicólogos y trabajadores sociales en las mesas técnicas de reconstrucción y mantener programas de intervención psicológica comunitaria con evaluaciones periódicas del bienestar emocional.

El Ayuntamiento de Alfafar ha trasladado este informe a Tragsa como evidencia del impacto real de los retrasos en la reconstrucción y solicita priorizar la recuperación de los espacios públicos como una medida de salud pública.

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