Valencia Basket volvió a quedarse sin premio en su visita al Príncipe Felipe y encajó una nueva derrota ante un Casademont Zaragoza que esta temporada se le está atragantando

Las de Rubén Burgos compitieron durante tres cuartos en un duelo de alternancias y ráfagas, pero llegaron sin gasolina al tramo final y terminaron cediendo por 81-71 en un partido marcado por la defensa aragonesa, su superioridad en el rebote y el liderazgo de dos ex taronja como Merritt Hempe y Nadia Fingall.
El tropiezo deja al Valencia Basket con un balance de 6-4 en el grupo, a falta de dos jornadas para el cierre de la fase regular antes del play-in. Un escenario todavía favorable para las taronja, pero que incrementa la presión: tocará rematar el trabajo en los dos próximos partidos para evitar sustos y asegurar una clasificación que, por opciones, sigue estando al alcance.

Arranque de triples y primeras advertencias
El Valencia Basket salió de inicio con Yvonne Anderson, Elena Buenavida, Leo Fiebich, María Araújo y Kayla Alexander, en un comienzo de partido donde el perímetro mandó más que la pintura. Hempe inauguró el marcador con un triple y Araújo respondió con la misma moneda, en una secuencia inicial de igualdad y ritmo alto.
Sin embargo, Zaragoza pronto elevó su intensidad defensiva y el Valencia cometió un par de errores que desembocaron en un parcial local que abrió la primera brecha. Con Fingall y Gueye sumando presencia cerca del aro y puntos tras segundas opciones, Casademont llegó a colocarse con una renta de hasta siete, obligando a Burgos a detener el partido.

La capitana, al rescate para cerrar el primer cuarto
El tiempo muerto y las rotaciones le sentaron bien a las taronja. Con la entrada de Leticia Romero, Queralt Casas y Awa Fam, el equipo encontró aire, más solidez y acierto exterior. Casas enchufó dos triples consecutivos que cambiaron el tono del tramo final y permitieron a Valencia Basket cerrar el primer periodo a solo un punto (21-20), sosteniendo el pulso gracias a su acierto desde la línea de 6,75.
De la reacción taronja al golpe antes del descanso
El segundo cuarto arrancó con el Valencia más ajustado atrás: mejor llegada a las ayudas, más cierre de rebote y capacidad para correr cuando Casademont fallaba. Esa fase dejó un parcial notable (0-12) que llegó a darle cinco puntos de ventaja y obligó a Carlos Cantero a pedir tiempo muerto.
Pero la respuesta local fue inmediata desde el juego interior y el contacto defensivo. A Valencia empezó a costarle encontrar tiros cómodos, el partido se volvió más físico y Zaragoza fue sumando desde el tiro libre, castigando el bonus y creciendo a base de paciencia. El tramo final de la primera parte se resolvió con un parcial favorable a las aragonesas y el marcador se fue al descanso con 40-34.

El rebote y las faltas, el terreno inclinado
Tras el paso por vestuarios, Casademont golpeó primero con un 4-0 que amplió la renta hasta el +10. Valencia reaccionó desde el triple con Raquel Carrera y Leticia Romero, acercándose de nuevo, pero el partido ya estaba entrando en un guion incómodo: Zaragoza controlaba el rebote, defendía con mucha concentración y obligaba al Valencia a atacar con menos fluidez.
La carga de faltas también comenzó a pesar. Con el equipo taronja entrando pronto en bonus, las locales encontraron puntos “baratos” desde el 4,60 para sostener la ventaja incluso cuando Valencia conseguía anotaciones de mérito. Pese a los intentos de Araújo y Fiebich por mantener vivo el partido, Zaragoza llegó al final del tercer cuarto con una renta de ocho puntos (63-55).

Último cuarto: conato de remontada y sentencia local
El último periodo comenzó como una losa para el Valencia: Zaragoza encadenó un nuevo parcial y se fue por encima de la decena, alcanzando una máxima que rozó los 13 puntos. Burgos pidió tiempo muerto buscando una reacción rápida, que sí llegó en forma de 0-6 para colocarse a nueve a falta de menos de cuatro minutos.
Ahí apareció el factor diferencial del partido: Hempe. La ex taronja, decisiva durante toda la noche tanto desde fuera como en acciones de mucho talento, cortó el impulso valenciano y devolvió el golpe emocional a un Valencia Basket que ya iba justo de piernas. Sin continuidad ofensiva y sin el acierto suficiente para culminar la remontada, las taronja vieron cómo Casademont volvía a abrir hueco y terminó cerrando el partido con el definitivo 81-71.

Hempe y Fingall marcan la diferencia
Los nombres propios fueron claros. Hempe firmó 20 puntos y Fingall añadió 13, ambas con 20 créditos de valoración, liderando a un Casademont muy sólido y coral. En el Valencia, Araújo y Fiebich aportaron 16 puntos cada una, pero no fue suficiente en una noche donde se echó de menos la anotación de Kayla Alexander, que terminó sin sumar.
Además, el Valencia acusó el desgaste en el tramo decisivo y la baja a medio partido de Yvonne Anderson, que ya llegaba con molestias, en un partido donde cada detalle contaba.
Dos finales para evitar sustos
La derrota aprieta la clasificación y obliga a Valencia Basket a afrontar las dos últimas jornadas con máxima seriedad. El play-in sigue muy cerca, pero el margen para confiarse se ha reducido: las taronja necesitarán recuperar energía, ajustar el control del rebote y encontrar más puntos en la pintura para llegar al tramo decisivo con mejores condiciones.
Casademont Zaragoza, una vez más, fue el equipo más completo en los fundamentos que deciden partidos apretados: defensa, rebote y temple. Y con eso, volvió a llevarse el duelo.





















