El 89-106 de Valencia Basket en la pista del Crvena Zvezda Meridianbet no es una victoria emocional ni coyuntural. Es un triunfo estructural, explicable casi en su totalidad desde los datos de eficiencia, reparto de responsabilidades y control del juego

El equipo taronja no necesitó dominar todos los apartados, sino optimizar los más determinantes.
1. Eficiencia de tiro: la diferencia real del partido
El primer gran indicador aparece en el porcentaje de tiro:
-
Valencia Basket: 54,29% en tiros de campo
-
Estrella Roja: 44,93%
Esta brecha de casi 10 puntos porcentuales no se explica por volumen (70 tiros intentados por ambos), sino por selección. Valencia Basket lanzó menos forzado, especialmente cerca del aro:
-
Tiros de 2:
-
Valencia: 67,57%
-
Estrella Roja: 52,63%
-
Aquí está una de las claves del partido. Valencia Basket castigó:
-
ventajas tras cambio defensivo,
-
juego sin balón,
-
y continuaciones interiores tras atracción exterior.
El dato confirma que el ataque taronja no vivió del triple, sino que usó el perímetro para abrir la pintura.

2. Triple equilibrado, no dependiente
Desde el 6,75:
-
Valencia Basket: 39,39%
-
Estrella Roja: 35,48%
La diferencia no es enorme, pero sí funcional. Valencia Basket lanzó más triples tras ventaja creada, no en bote ni forzados por final de posesión. Esto reduce la volatilidad ofensiva y explica por qué, incluso en el mal momento del tercer cuarto, el equipo no colapsó.
3. Asistencias: el indicador del ataque sano
Uno de los datos más reveladores:
-
Valencia Basket: 25 asistencias
-
Estrella Roja: 21 asistencias
En un partido de alto ritmo, repartir 25 asistencias indica:
-
lectura correcta de ayudas,
-
roles claros,
-
y un ataque que fluye incluso con la segunda unidad.
Esto se refleja en que siete jugadores taronja alcanzan dobles dígitos de valoración, un síntoma inequívoco de ataque colectivo.

4. Pérdidas y recuperaciones: control del riesgo
Valencia Basket cometió 10 pérdidas, por 13 de Estrella Roja, pero la clave está en el balance defensivo:
-
Recuperaciones:
-
Valencia: 8
-
Estrella Roja: 4
-
Valencia Basket convirtió las pérdidas rivales en canastas de alto valor (transición, ventaja numérica), lo que amplificó su impacto. No es solo robar más, es castigar mejor.
5. Rebote: igualdad buscada, no dominación
El rebote fue exactamente igual:
-
35 rebotes para cada equipo
-
10 ofensivos por lado
Este dato es importante porque confirma que Valencia Basket no necesitó dominar el rebote para controlar el partido. El plan fue:
-
cerrar bien el rebote defensivo,
-
evitar segundas oportunidades largas,
-
y salir rápido.
Eso reduce el desgaste interior y favorece el ritmo que mejor maneja el equipo.

6. Protección del aro y defensa estructural
Tapones:
-
Valencia Basket: 3
-
Estrella Roja: 0
Sin ser un equipo eminentemente taponador, Valencia Basket protegió mejor su aro, especialmente en ayudas desde el lado débil. Esto forzó a Estrella Roja a:
-
finalizar más desde media distancia,
-
o a vivir del uno contra uno exterior.
Ambos escenarios bajan eficiencia, como reflejan los porcentajes locales.

7. Impacto por posiciones: equilibrio y roles claros
-
Jean Montero: 25 puntos en menos de 21 minutos. Alta producción por minuto, ideal para liderar sin monopolizar.
-
Omari Moore: 15 puntos con 6/7 en tiros. Perfil perfecto de segunda unidad: eficiencia pura.
-
Badio y Taylor: anotación + defensa + generación secundaria.
-
Pradilla y Key: impacto sin balón, rebote ofensivo, continuidad interior.
-
Thompson: dirección, control del tempo y defensa en el tramo decisivo.
El dato clave aquí no es quién anota más, sino que ningún jugador fuerza el sistema.
8. El tercer cuarto explicado desde el dato
El parcial en contra no fue un colapso estructural. Los datos muestran que:
-
Valencia mantuvo porcentajes aceptables,
-
no se dispararon las pérdidas,
-
y siguió asistiendo.
El ajuste vino desde:
-
bajar ritmo,
-
atacar más en estático,
-
y volver a cargar la pintura.
Por eso el último cuarto es un dominio absoluto.

Conclusión
El triunfo de Valencia Basket en Belgrado es el resultado de:
-
mayor eficiencia en tiros de dos,
-
mejor circulación de balón,
-
gestión inteligente del riesgo,
-
y profundidad real de plantilla.
No ganó el equipo que más corrió, ni el que más tiró, ni el que más reboteó. Ganó el equipo que tomó mejores decisiones durante 40 minutos.
Eso, en Euroliga, es casi siempre sinónimo de victoria.





















