El Consell Valencià de Cultura (CVC) ha lanzado una voz de alarma que afecta directamente al pulmón verde de la capital del Turia. Tras su última sesión, el organismo consultivo ha acordado solicitar formalmente "autorizaciones excepcionales" para que los agricultores que cultivan arroz en el entorno de la Albufera de Valencia puedan emplear fungicidas específicos no contemplados en la normativa ordinaria para frenar el avance del hongo piricularia.

Amenaza directa al patrimonio de la ciudad
El cultivo del arroz en las pedanías del sur de Valencia y en los municipios de L'Horta Sud colindantes no es solo una actividad económica; es el motor que mantiene vivo el ecosistema de la Albufera. El hongo piricularia está provocando una "problemática importante", mermando drásticamente la producción y poniendo en jaque la supervivencia de las explotaciones agrícolas familiares que rodean la capital.
Desde el CVC se subraya que los tratamientos permitidos actualmente por la normativa fitosanitaria se han mostrado insuficientes ante la virulencia de los brotes recientes. Sin el uso de estos fungicidas más potentes —de forma controlada y extraordinaria—, muchas hectáreas de cultivo en el término municipal de Valencia podrían dejar de ser viables.
Riesgo de desastre ecológico en la Albufera
La petición del Consell Valencià de Cultura pone el foco en la función ambiental del arrozal. Si los agricultores abandonan el cultivo por falta de rentabilidad ante las plagas, el equilibrio hídrico de la Albufera colapsaría, afectando a la fauna, la flora y la calidad del agua de uno de los parajes más emblemáticos de la ciudad de Valencia.
"El arroz es el guardián de la Albufera. Si el hongo gana la batalla, perdemos todos los valencianos", señalan fuentes institucionales, insistiendo en que la administración debe ser flexible y conceder estos permisos de urgencia para garantizar que el sector primario local pueda proteger sus campos durante la presente campaña.
Apoyo al sector agrícola local
Con esta medida, el CVC refuerza la posición de los agricultores valencianos, quienes llevan tiempo reclamando herramientas eficaces para competir en igualdad de condiciones y proteger un producto que es seña de identidad gastronómica y cultural de la ciudad. El objetivo es que la Conselleria y el Ministerio tramiten estas autorizaciones antes de que el hongo se propague de forma irreversible por los campos de Pinedo, El Palmar y el resto de la marjal valenciana.

















