Las calles del centro de Valencia han vuelto a ser el escenario de una multitudinaria protesta este domingo. Encabezada por las representantes de las asociaciones mayoritarias de víctimas de la DANA, la manifestación ha clamado contra la gestión política de la catástrofe, señalando directamente al expresident de la Generalitat, Carlos Mazón, bajo una consigna clara: que su gestión "no quede impune".

La marcha, que ha recorrido las principales vías de la capital, ha estado marcada por un tono de firmeza y persistencia. Los portavoces de las plataformas de afectados han reiterado que no cejarán en su empeño hasta que se depuren responsabilidades en los tribunales y se alcance una "verdad, justicia y reparación" total para las familias que lo perdieron todo.
Un grito por la responsabilidad penal
El lema central de la convocatoria, 'Mazón a presó', ha resonado durante todo el trayecto, evidenciando el profundo malestar social que persiste meses después de la tragedia. Los manifestantes han denunciado lo que consideran una "negligencia histórica" en el aviso y la gestión de la emergencia, subrayando que la salida de Mazón de la primera línea política no es suficiente para reparar el daño causado.
"No es una cuestión de colores políticos, es una cuestión de justicia elemental", declaraba una de las portavoces a pie de calle. "La impunidad no es una opción cuando hay vidas que se podrían haber salvado. Estaremos en la calle todo el tiempo que haga falta".
Movilización social sin fecha de caducidad
La asistencia masiva de este domingo demuestra que el movimiento ciudadano no ha perdido fuelle. Familias enteras, vecinos de las localidades más afectadas y ciudadanos de toda la provincia se han sumado a una protesta que promete repetirse periódicamente. La exigencia de responsabilidades se ha extendido también a las instituciones encargadas de la reconstrucción, exigiendo celeridad y transparencia en las ayudas que, según denuncian muchos afectados, siguen llegando con cuentagotas.
La jornada ha transcurrido de forma pacífica pero con una carga emocional muy alta, culminando frente a las instituciones de la Generalitat con la lectura de un manifiesto que reclama una auditoría externa e independiente sobre todo lo ocurrido aquel fatídico día.






















