Hay que felicitar a Juan Carlos Rubio (director y autor, junto a la colaboración de L.M Serrano), por la original y divertida propuesta lanzada en ‘Querida Agatha Christie’. El singular encuentro entre la afamada escritora de novelas de misterio (durante la estancia de la autora en un hotel tinerfeño en 1927) y el gran Benito Pérez Galdós, logra dar un enorme juego de choque de personalidades y diálogos acertados que…, al tiempo que parece distanciarlos, los une en talento y vivencias traumáticas.
Bajo una línea argumental clara y bien equilibrada, descubrimos los motivos que llevan a la escritora británica en su huida para encontrar respuestas al fracaso de su matrimonio, al dolor tras la muerte de su madre, a la presión de sus editores y al deseo de expresarse libremente. La salida a su crisis la coloca al borde del suicidio pero…, la irrupción de Galdós (hombre ilustrado, famoso, mujeriego y de recorrido vital complejo), conducirá la situación a un entretenido duelo de miradas sobre el alma humana que, más allá de las diferencias, acabará convirtiendo el encuentro en una fructífera amistad.

Magnífica labor interpretativa las realizadas por Carmen Morales y Juan Meseguer. No solo hacen creíbles a sus personajes sino que aportan esa chispa de complicidad (tan necesaria en el teatro), que invitan a los espectadores a seguir cada réplica y contrarréplica como quien no desea perderse ni una de las acciones que ocurren en escena (ni de su intriga).
‘Querida Agatha Christie’ es un bonito trabajo teatral que reúne el buen hacer de la escena, humor, suspense y la fantasía de seguir creyendo en las historias que se construyen. No se la pierdan, hasta el 30 de noviembre, en Teatro Talía, tienen oportunidad de disfrutan de un excelente texto escénico.























