Pedro Martínez compareció tras la épica victoria del Valencia Basket ante el Olympiacos (85-84) con un discurso cargado de emoción, análisis y reconocimiento colectivo. El técnico taronja puso en valor la magnitud del triunfo, el contexto adverso del partido y la personalidad mostrada por su equipo en un final que ya forma parte de la historia reciente del club

Una victoria de peso emocional y competitivo
“Seguramente con todo junto sea una de las victorias más emotivas. Primero, por la calidad del rival. El hecho de que veníamos de dos partidos perdidos en esta competición”. El entrenador subrayó el valor del triunfo no solo por el resultado, sino por el contexto: un rival de máximo nivel, muchos minutos por detrás en el marcador y la necesidad de rehacerse desde el esfuerzo.
“Ha sido un partido contra un rival que hemos estado muchos minutos por detrás. Hemos tenido que hacer muchos esfuerzos para volver a entrar al partido en el tercer cuarto, que nos habían cogido 8 puntos a la media parte. Ellos han jugado muy bien”.
Pedro Martínez insistió en la capacidad de resistencia de los suyos, destacando acciones clave en ambos lados de la pista. “Nosotros hemos tenido que hacer esfuerzos de mucha lucha. Unos cuatro rebotes ofensivos del Papi. Braxton ha estado muy bien en defensa, con algunas recuperaciones de pelota muy buenas”.

El cara o cruz que esta vez cayó del lado taronja
El técnico resumió el desenlace como un escenario límite, de esos que se deciden por detalles. “Un partido que al final es un cara o cruz con el que otros días ha salido cruz y hoy ha salido cara”.
La diferencia, explicó, estuvo en la fe sostenida durante todo el encuentro y en la capacidad de competir incluso cuando el marcador no acompañaba. “Creo que el deporte de competición es muy anímico… Ha sido un partido que hemos ido perdiendo muchísimos minutos, pero había la sensación de que todavía podíamos. Perder de seis con el Olympiacos ni tan mal, porque con lo buenos que son podíamos estar perdiendo de más”.
En ese sentido, destacó el papel del ambiente y la conexión con la grada. “La atmósfera ha sido de día grande porque había muchísimo respeto por el rival, muchísimo convencimiento de los jugadores y eso se transmite a la grada y al final las cosas salen mejor”.

De Larrea y la personalidad en el momento decisivo
Uno de los focos principales del análisis de Pedro Martínez fue la acción final, marcada por la lesión de Jean Montero y la entrada de De Larrea para asumir la responsabilidad desde la línea de tiros libres.
“El hecho de acabar de este modo, con la lesión de Jean Montero, y que saliera nuestro jugador más joven a meter dos tiros libres con muchísima responsabilidad, pero con muchísima personalidad”. El técnico no escatimó elogios hacia el joven jugador.
“Felicidades a todo el equipo, y particularmente a De Larrea por cómo los ha tenido. Es verdad que es un gran lanzador de tiros libres, pero el momento no era fácil”. También explicó la decisión desde el banquillo. “He dudado con Josep, que también es muy buen tirador, pero había jugadores que pedían que tirara el mejor tirador de tiros libres que tuviéramos en el banquillo y es Larry. La confianza que tenían sus compañeros en él era muy grande”. Y puso en valor su fortaleza mental en una situación límite.
“Su personalidad y su mentalidad ha sido muy ganadora en esta acción final. Me alegro mucho por él porque me habría sabido muy mal que se comiera él la derrota”.

La evolución del equipo: de ataque a defensa
Pedro Martínez analizó también el desarrollo táctico del partido, diferenciando claramente ambas mitades. “El equipo ha estado increíble. En la primera parte hemos jugado muy bien en ataque contra un gran equipo y aun así estábamos ocho abajo. En la segunda parte hemos estado mejor en ataque y sobre todo hemos estado mejor en defensa”.
Esa mejora defensiva fue, en su opinión, el punto de inflexión que permitió al equipo volver al partido y competir hasta el final.
Los tiros libres y la gestión emocional
El entrenador reconoció el malestar por la diferencia en tiros libres durante la primera mitad, aunque optó por relativizarlo. “La primera parte estábamos un poco quejosos porque han tirado muchos tiros libres".























