Los vecinos que ganaron la sentencia contra el ruido en la Ciudad de las Artes esperan un diálogo con el Ayuntamiento

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Tras la histórica sentencia que da la razón a los residentes de la calle Profesor López Piñero, el abogado de los afectados, Andrés Morey, ha tendido la mano a la administración municipal para buscar una solución definitiva al problema del ruido. Los vecinos, que llevan años denunciando las molestias ocasionadas por la discoteca y los festivales celebrados en el entorno de la Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA), esperan ahora que el Ayuntamiento de València abra una vía de comunicación directa con ellos.

Ciutat de les Arts i les Ciències

Una victoria judicial que exige cambios

La sentencia judicial ha sido clara al reconocer el derecho al descanso de los vecinos frente a la actividad de ocio masivo en la zona. Morey ha subrayado que, tras el fallo, lo lógico es que el Ayuntamiento contacte con la representación de los afectados para establecer un diálogo constructivo. El letrado advierte que el consistorio no debe limitarse a mantener conversaciones únicamente con la Generalitat Valenciana (gestora de CACSA), sino que debe incluir en la mesa de negociación a quienes sufren las consecuencias directas de la contaminación acústica.

El objetivo de los vecinos no es la prohibición total de la cultura o el ocio, sino alcanzar un acuerdo satisfactorio para todas las partes que garantice que la calle Profesor López Piñero deje de ser un punto negro de ruido insoportable durante los fines de semana y la temporada de festivales.

Búsqueda de alternativas fuera del núcleo urbano

Una de las peticiones clave de Andrés Morey es la reubicación de los eventos de gran formato. El abogado insta a las autoridades a buscar alternativas para este tipo de actuaciones en emplazamientos alejados de las zonas residenciales. Según la postura vecinal, el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, aunque emblemático, no reúne las condiciones acústicas necesarias para albergar macroconciertos sin vulnerar los derechos fundamentales de los residentes cercanos.

"Se trata de buscar espacios donde el impacto sonoro no afecte a la salud y al descanso de las personas en sus propios hogares", ha señalado el letrado, apuntando a que existen otros recintos en la ciudad o su área metropolitana menos sensibles a este tipo de actividades.

El papel del Ayuntamiento y la Generalitat

El conflicto pone sobre la mesa la responsabilidad compartida entre las administraciones. Mientras que el Ayuntamiento es el encargado de velar por el cumplimiento de las ordenanzas de ruido y la concesión de licencias de actividad, la Generalitat es la propietaria del complejo donde se desarrollan los eventos.

Los vecinos confían en que este fallo judicial sirva como punto de inflexión para que la gestión de CACSA sea más respetuosa con el entorno urbano que la rodea. Por el momento, la pelota está en el tejado de la administración, que deberá decidir si recurre la sentencia o si, por el contrario, acepta la invitación al diálogo de Andrés Morey para rediseñar el modelo de ocio en este enclave estratégico de València.

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