La crisis de la vivienda en España no solo se refleja en los precios disparados de compra y alquiler, sino también en la dificultad de encontrar espacios que permitan cierta independencia sin arruinarse en el intento.
No es extraño que muchas familias busquen alternativas para ganar metros sin necesidad de mudarse o embarcarse en una reforma costosa, pequeños apoyos que, en lo personal y lo cotidiano, ayudan a ganar espacio.
Las casetas de madera, tradicionalmente asociadas al jardín o al almacenaje, se han convertido en inesperados protagonistas de este debate. Por menos de 1000 euros, modelos como los que ofrece Hortum abren la puerta a múltiples usos. Desde un mini estudio para teletrabajar, una habitación de invitados improvisada, un rincón de ocio o incluso un espacio que se puede llegar a alquilar para obtener una rentabilidad e ingresos extra. Del mismo modo, en entornos rurales algunos empiezan a ver en ellas un recurso turístico a pequeña escala, aunque no sin el debate legal que siempre acompaña a este tipo de iniciativas.
Más allá de nuestras fronteras, en países como Estados Unidos o Japón, las tiny houses han pasado de ser una moda a un movimiento que promueve estilos de vida más sencillos y sostenibles. En España también se empieza a mirar con otros ojos a las casas de madera, no solo como refugios de fin de semana, sino como viviendas reales en las que muchos han decidido instalarse durante todo el año.
Sin embargo, las casetas de madera por menos de 1000 euros que te proponemos a continuación no buscan convertirse en una vivienda al uso, sino en un apoyo funcional que permite ganar espacio extra sin recurrir a una mudanza ni asumir grandes gastos.
Caseta Dan
Caseta Galerna 7.24 m²
Caseta Flodova 5.9 m²
Lejos de limitarse al almacenaje, estas casetas reflejan también un cambio en la manera de concebir el hogar. Lo que antes era un rincón para guardar herramientas se ha transformado en un espacio flexible capaz de adaptarse a diferentes necesidades. Para algunos supone disponer de un lugar extra donde organizar mejor la vida cotidiana, mientras que otros han encontrado en ellas un valor añadido al destinarlas al alquiler como pequeños espacios independientes que generan ingresos extra.
Lejos de ser una moda pasajera, estas casetas se han consolidado como una manera simple y accesible de ampliar posibilidades dentro del hogar. Tal vez ahí resida su valor, en ofrecer soluciones modestas que, sin grandes pretensiones, permiten vivir de una manera más cómoda y ajustada a las necesidades de cada momento.