Carlos Carsí se disculpa tras dejar inacaba la falla Cuba-Literato Azorín y admite la "falsa lucidez" de un taller moribundo

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El mundo de las Fallas se ha despertado hoy con una de las cartas de despedida y disculpa más desgarradoras que se recuerdan en el sector. Carlos Carsí, el artista que hace apenas diez años se coronaba en lo más alto de la Sección Especial, ha comparecido a través de sus redes sociales para dar la cara tras el escándalo de la falla Cuba-Literato Azorín, que ayer lunes denunciaba públicamente que su monumento había quedado inacabado a escasas horas de la visita del jurado.

Monumento de la falla Cuba-Literato Azorín con personajes coloridos y detalles artísticos
La falla Cuba-Literato Azorín presenta un diseño vibrante y lleno de personajes únicos.

Del cielo al infierno en diez años

La situación en la demarcación de Ruzafa era desoladora. La comisión, que compite en la categoría reina, vio cómo el proyecto en el que habían depositado su confianza y presupuesto se quedaba a medio gas. Sin el remate final y con piezas clave sin ensamblar, la falla quedó automáticamente relegada a la última posición de la Sección Especial, un golpe durísimo para una histórica de la fiesta.

En un mensaje cargado de autocrítica y dolor, Carsí ha reconocido su incapacidad para cumplir con sus compromisos: "Buenos días no tiene ningún sentido, ya que no lo son para mí ni mucho menos para las comisiones. Sé que sirve de muy poco decir que lo siento con todo mi corazón, pero he de decirlo: lo siento".

Un taller "mentalmente saturado"

El artista ha confesado que los problemas financieros y la presión psicológica terminaron por desbordar la realidad de su taller. Carsí admite haber ignorado las señales que indicaban que su estructura profesional estaba herida de muerte. "Muchas personas confiaron con los ojos cerrados en alguien con innumerables problemas para mantener un taller en pie; alguien tocado y mentalmente saturado que no se resignaba a rendirse", ha explicado con crudeza.

La frase que más ha resonado en el colectivo fallero ha sido su alusión a la "falsa lucidez": la creencia ciega de que, a pesar de la falta de recursos y tiempo, el trabajo saldría adelante. "No supe ver que no llegaríamos. Creí que podría. La falsa lucidez de un taller moribundo que no dio más de sí", admite el artista, asumiendo que las comisiones están en su pleno derecho de emprender acciones legales contra él.

El fin de una etapa

Carsí no solo ha pedido perdón a los presidentes y Falleras Mayores, sino que ha agradecido profundamente a los amigos, familiares y compañeros de profesión que intentaron ayudarle a "sacar el barco a flote" hasta el último minuto. Su despedida suena a un punto y aparte definitivo en su carrera: "Diez años después de tocar el cielo, bajamos al infierno. Es momento de aceptarlo".

Este incidente pone de nuevo sobre la mesa el debate sobre la viabilidad económica de los talleres falleros, especialmente en la Sección Especial, donde la exigencia de volumen y detalle a menudo choca con presupuestos asfixiados por la inflación de los materiales y la falta de mano de obra cualificada.

Cronología del colapso:

Lunes 16 de marzo: La comisión Cuba-Literato Azorín denuncia públicamente que el monumento está incompleto y el artista no responde.

Martes 17 de marzo (Mañana): El jurado otorga el último premio de la Especial a la comisión debido a la falta de acabado.

Martes 17 de marzo (Tarde): Carlos Carsí publica su carta de disculpa asumiendo toda la responsabilidad y el fin de su taller.

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