Bioparc Valencia consolida el éxito en la conservación del oricteropo, el animal 'Frankenstein'

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Entre los más de 6.000 animales de 150 especies, Bioparc Valencia trabaja en la preservación de las más conocidas como elefantes o chimpancés, que justo están en un momento especial con varias crías, pero también de otras desconocidas como el oricteropo o cerdo hormiguero (Orycteropus afer). Y es este último animal el que vuelve a traer la esperanza con un nuevo nacimiento, con el que ya son 11 retoños en los 18 años desde la apertura de Bioparc. Con poco más de 1.6 kg de peso, el “bebé” oricteropo ha comenzado a mamar, permanece con su madre bajo un protocolo de seguimiento del equipo de cuidado animal y, por precaución, no está a la vista del público para favorecer su bienestar.

Equipo de Bioparc Valencia ayudando a un bebé oricteropo a mamar
El equipo de Bioparc Valencia asiste a un bebé oricteropo en su alimentación.

El oricteropo

El oricteropo asemeja estar hecho a piezas, pero cada una de ellas tiene un objetivo, la supervivencia en una imprescindible adaptación al medio. Aunque el nombre de cerdo hormiguero aporta alguna pista, es necesario profundizar. Su robusto cuerpo y coloración recuerdan a un cerdo, así como su hocico con dos orificios en la parte final, salvo que es mucho más alargado. Las orejas, similares a las de los conejos, son enormes, lo que les facilita “escuchar” durante sus horas de actividad, puesto que son nocturnos, lo que ha derivado en una visión limitada y daltónica. Su dieta insectívora se nutre gracias a una lengua pegajosa de hasta 30 cm de longitud que utiliza para capturar termitas y hormigas. La estructura dental lo convierten en un auténtico fósil viviente, puesto que es la única especie que ha sobrevivido hasta nuestros días de la orden Tubulidentata. La gruesa cola aparenta la del canguro y las desproporcionadas garras que evocan a los dinosaurios son tan fuertes que les permiten destruir los termiteros y cavar con la descomunal potencia de tres personas para alcanzar su alimento y construir sus cuevas.

Bioparc Valencia recrea fielmente este hábitat subterráneo donde sus inmensas madrigueras, con multitud de túneles, son también utilizadas como refugio por otras muchas especies que no tienen la capacidad excavadora de los oricteropos, beneficiándose así de estos “bulldozers” de la sabana. De esta forma, puede contemplarse la rata topo (Heterocephalus glaber), la musaraña elefante (Macroscelides proboscideus), el zorro orejudo (Otocyon megalotis) o la serpiente más grande de África que es la pitón de Seba (Python sebae) y el carnívoro más pequeño del mismo continente, la mangosta enana (Helogale parvula undulatus). Por supuesto, observar de cerca al macho de cerdo hormiguero, siendo el único parque de España en acoger una pareja incluida en el programa internacional de cría controlada científicamente bajo cuidado humano.

Una cría de oricteropo mamando de su madre en Bioparc Valencia
Bioparc Valencia celebra el nacimiento de una nueva cría de oricteropo.

Con la celebración del 18º Aniversario se puede aprovechar hasta el 1 de marzo la doble promoción “con causa”, con la entrada online a 23€+1€ (compra mínimo el día anterior a la visita) y el Pase Anual B! a 53€+1€. Cada +1€ se destinará a través de la Fundación Bioparc a la recuperación del murciélago, la especie más valenciana. Este fin de semana, 21 y 22 de febrero, están programadas actividades especiales con pintacaras infantiles, yincanas con premios y las tradicionales tartas, tanto para los animales, como la degustación para las personas.

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