Andrés Pascual: “El entusiasmo no es un optimismo forzado ni ingenuo…, es una actitud consciente”

0
27 lecturas

Andrés Pascual es un referente internacional en motivación y felicidad. Conferenciante en cuatro continentes, es el creador y director del primer posgrado en español sobre bienestar en las organizaciones, el Programa Executive Chief Happiness Officer de UNIR. Ha recorrido más de sesenta países buscando inspiración para sus libros, que atesoran medio millón de lectores en nueve idiomas y reconocimientos como el Premio Espasa Alfonso X El Sabio o el Premio Urano de Crecimiento Personal. Tras acompañar a miles de personas con su obra ‘Incertidumbre Positiva’, nos ofrece el primer método práctico para potenciar el entusiasmo, la actitud que nos conduce al éxito en la vida personal y en el trabajo (‘El poder del entusiasmo’).

Pregunta: Sueles decir que en el mundo hay dos tipos de personas…

Andrés Pascual: Las que quieres que te toquen en tu mesa en una boda y las que no. Y no depende de que sean más o menos guapas, ricas o inteligentes. Nos gusta tener cerca a personas que te hablan con pasión, convicción, curiosidad, con una sonrisa y brillo en los ojos. En definitiva, personas que desprenden entusiasmo.

Andrés Pascual es el creador y director del primer posgrado en español sobre bienestar en las organizaciones. (Foto-Diego Lafuente).

P.: ¿Qué le dirías a quien crea que esto va de positivismo tóxico?

A.P.: Que hablamos de algo muy serio y con solvencia científica. El entusiasmo no es un optimismo forzado ni ingenuo; es una actitud consciente y muy contagiosa que multiplica tu motivación y te permite disfrutar del momento. Haces más y, sobre todo, lo haces mejor.

P.: La mejor forma de enseñar es con el ejemplo, y quienes te conocen dicen que eres la persona más entusiasta del planeta.

A.P.: Es cierto que nací con cierta predisposición genética, pero llevo años trabajando esta actitud de forma consciente. He aprendido a graduar mi energía y a prenderla con urgencia cuando el mundo se pone cuesta arriba, a transmitirla a los demás… Por eso decidí extraer patrones y, tras años de estudios, viajes y conferencias, escribir este método.

P.: En el otro extremo, muchas personas viven envueltas en una apatía crónica, personal y profesional.

A.P.: El mundo no lo pone fácil, y también nos cuesta mirar hacia dentro. ¿Echas de menos la chispa que sentías al principio de una relación o trabajo? No vives, sobrevives. ¿Pasas el día señalando problemas en lugar de proponer mejoras o buscar soluciones? No vives, sobrevives. La falta de entusiasmo afecta a todas las parcelas de nuestra vida. La buena noticia es que todos podemos entrenarlo.

Portada del libro.

P.: ¿Por qué esta actitud en concreto es tan decisiva?

A.P.: La actitud de entusiasmo influye en tu atención, por lo que percibes matices y oportunidades que otros no ven; esta visión abierta de la realidad hace que broten emociones positivas como la confianza o la gratitud; y estas influyen en tu fisiología y motivación, impulsándote a actuar con más valentía, constancia… Lo llamo el ciclo del entusiasmo: actitud, percepción, emoción, comportamiento.

P.: La pregunta entonces sería: ¿cómo puedo potenciar mi entusiasmo para poner en marcha el ciclo?

A.P.: Practicando las rutinas del método, que son sencillísimas y vienen acompañadas de historias inspiradoras. Como decía el sabio, solo hay felicidad donde reina la virtud y el esfuerzo serio, pues la vida no es un juego. Pero lo bueno de estas rutinas es que, como son divertidas y saludables, pronto pasas del ‘tengo’ que practicarlas, al ‘quiero’ practicarlas.

P.: Los seres humanos venimos al mundo entusiasmados. ¿Por qué vamos apagándonos a medida que cumplimos años?

A.P.: En parte se debe a la sociedad que hemos construido, pero sobre todo a nuestra propia mente, que es fascinante pero a veces nos sabotea. Si te sientes en horas bajas, puede que no sea solo porque te han metido en el grupo de WhatsApp de padres del colegio. Tal vez te estén chupando la energía los tres vampiros del entusiasmo: las quejas, el caos interior y el miedo.

P.: Y para eliminarlos, propones que nos pongamos las ‘Pilas AAA’ del entusiasmo.

A.P.: La triple A representa los tres pilares sobre los que hemos de construir una vida entusiasta: Aceptación, Atención y Acción. Son los polos opuestos a los vampiros: frente a la queja, la aceptación que nos hace libres; frente al caos interior, la atención que nos conecta con el presente; y frente al miedo, la acción que nos acerca a los resultados. Para que prenda la chispa del entusiasmo, antes hemos de preparar el terreno con esta triple A.

P.: Eso de aceptar, ¿no suena a tirar la toalla?

A.P.: Aceptar no es dar por bueno lo que hay, ni resignarse, ni que te guste lo que está pasando. Lo triste es triste, lo injusto es injusto. Aceptar es dejar de gastar energía peleándote con la realidad. Es observar lo que sucede y decirte: “Esto es lo que hay. Y, desde aquí, decido libremente cómo actuar”. Lo que ocurre en la vida es lo que es; lo que hago con ello es lo que soy.

Andrés Pascual. (Foto-Diego Lafuente).

P.: La tercera parte del libro es un decálogo con las palancas más potentes para generar energía, ordenadas con el acrónimo E-N-T-U-S-I-A-S-M-O.

A.P.: Las ordeno así para recordarlas y practicarlas de forma intuitiva. Con la E, encuentra un propósito. Con la N, nutre tu cuerpo y mente. Con la T, tonifica tu lenguaje. Y así sucesivamente. Son ejercicios que no te piden más de tres minutos y hacen que te sientas de maravilla. Lo importante es celebrar cada paso, honrar el hecho mismo de estar caminando.

P.: Vivir con entusiasmo no significa ir siempre a mil por hora.

A.P.: El fuego del entusiasmo no es un incendio desbocado; es una hoguera serena que invita a vivir. De hecho, una de las claves del método es aprender a calmar la mente y a parar en nuestro día a día. Se trata de cultivar la actitud de entusiasmo de forma consciente y valiente, con independencia de las circunstancias. Esto es lo que marca la diferencia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí