La Universitat Politècnica de València (UPV) propone ampliar la capacidad del encauzamiento de la rambla del Poyo, entre el norte de Paiporta y la V-31, mediante expropiaciones urbanas moderadas y la reforma de los puentes, como parte de una estrategia para reforzar la protección frente a inundaciones como la registrada el 29 de octubre de 2024, que dejó 230 víctimas mortales en la provincia de Valencia.

Los especialistas advierten de que incrementar la seguridad frente a inundaciones en l’Horta Sud constituye “un considerable reto” debido a la combinación de caudales extremos y una urbanización intensiva. Admiten que en la rambla del Poyo será imposible garantizar la protección ante una crecida similar a la ocurrida en octubre de 2024, al no existir un espacio suficientemente amplio para atravesar la conurbación entre València y Silla. Por ello, sostienen que la defensa de la población debe apoyarse en un conjunto coordinado de actuaciones infraestructurales cuyas dimensiones deben evaluarse de manera conjunta.
La primera de las medidas planteadas es la laminación en el entorno rural del Pla de Quart, en la margen derecha del Poyo, con el objetivo de reducir el pico de la avenida antes de su llegada a las zonas urbanas. El informe descarta la presa de Cheste por su limitada capacidad, las dificultades geológicas y su afección al núcleo urbano. En cambio, considera que el Pla de Quart ofrece un espacio adecuado para combinar la retención de caudales con la renaturalización del cauce y de las zonas inundables.
La segunda actuación consiste en reformar y ampliar el encauzamiento del Poyo entre el norte de Paiporta y la V-31. Según los cálculos del equipo técnico, sería posible incrementar la capacidad hasta aproximadamente 1.200 metros cúbicos por segundo mediante expropiaciones urbanas moderadas y la reforma de los puentes existentes. Los autores del estudio reconocen que se trata de una intervención “necesariamente dura”, con escasas posibilidades de integración como corredor ambiental.
La tercera línea de actuación plantea conducir parte del caudal excedente al nuevo cauce del Turia cuando se supere la capacidad del Poyo aguas abajo. La toma se situaría aguas arriba del puente de Ferrocarrils de la Generalitat en Paiporta y la incorporación al Turia se produciría antes de la pedanía de La Torre, en un trazado próximo a la huerta histórica de Faitanar. A diferencia de la ampliación del encauzamiento, esta infraestructura sí podría diseñarse como corredor ambiental e integrarse como infraestructura verde.
La incorporación de nuevos caudales al Turia exigiría aumentar su capacidad a partir de La Torre para no reducir el nivel de protección de la ciudad de València. El informe apunta que podría pasarse de los actuales 5.000 metros cúbicos por segundo a cerca de 7.000 mediante la profundización del cauce central o el reperfilado de la autovía marginal derecha. También plantea la renaturalización parcial de las bermas entre La Torre y Castellar.
Paralelamente, los expertos defienden actuaciones de restauración hidrológico-forestal en la parte alta de la cuenca del Poyo y en afluentes como el Horteta o el Gallego, con el objetivo de favorecer la infiltración y reducir la escorrentía superficial. Asimismo, proponen la recuperación de cultivos abandonados como herramienta complementaria para amortiguar las avenidas.
En relación con la ciudad de València, el informe sostiene que el nivel actual de protección es “más que suficiente” y superior al existente en otros puntos de la Comunitat Valenciana, por lo que no serían necesarias nuevas actuaciones, salvo las adaptaciones derivadas de un eventual trasvase desde el Poyo.
















