La Generalitat Valenciana da un paso decisivo en la reconstrucción del motor agrícola de la Comunitat. El jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, ha anunciado este sábado la puesta en marcha de una ambiciosa línea de ayudas dotada con 26,7 millones de euros. El objetivo es claro: sufragar los costes de replantación de cultivos permanentes en aquellas parcelas donde la fuerza del agua y el lodo de la DANA hicieron imposible la supervivencia de los árboles.

Un plan de choque para cultivos permanentes
La ayuda estrella de este paquete consiste en una subvención de 6.000 euros por hectárea. Este importe está específicamente diseñado para la recuperación de cultivos permanentes, tales como cítricos, frutales de hueso, olivos y viñedos, que requieren una inversión inicial muy elevada y varios años de cuidados antes de volver a ser productivos.
"No podemos permitir que el campo valenciano se llene de parcelas abandonadas por falta de recursos", ha señalado el 'president'. Según Llorca, esta línea de crédito a fondo perdido busca garantizar que el agricultor tenga la capacidad financiera para limpiar el terreno, adquirir nuevos plantones y costear las tareas de abonado y riego necesarias para reiniciar la actividad.
Inversión total y alcance
Los 26,7 millones de euros anunciados se suman a los planes de contingencia ya activos. Con esta cuantía, la Generalitat estima que se podrá actuar sobre miles de hectáreas dañadas, principalmente en las comarcas más castigadas por las riadas. Las ayudas se tramitarán de forma directa para agilizar la llegada del dinero a las familias que dependen exclusivamente de su explotación agrícola.
Requisitos y tramitación
Para acceder a los 6.000 euros por hectárea, los agricultores deberán demostrar que sus cultivos sufrieron daños estructurales que obligan a la sustitución completa de los árboles o plantas. La Conselleria de Agricultura publicará en los próximos días las bases detalladas en el DOGV, aunque se ha avanzado que se priorizará a aquellos profesionales cuya renta dependa principalmente de la agricultura y cuyas parcelas estén ubicadas en los términos municipales declarados como zona afectada.
Esta medida ha sido recibida con cautela pero optimismo por las principales organizaciones agrarias (AVA-ASAJA y La Unió), quienes han recordado que el sector todavía enfrenta retos logísticos, como la reparación de caminos rurales y acequias, que son fundamentales para que estas nuevas plantaciones puedan prosperar.


















