Valencia Basket venció a Baskonia por 91-81 en un partido donde la diferencia no estuvo en el volumen de juego, sino en la eficiencia y la gestión de las posesiones. Los números explican con claridad por qué el encuentro nunca llegó a girarse del todo pese a los intentos vitorianos

El triple decide el partido
El dato estructural del encuentro es inequívoco:
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Valencia Basket: 46,4% en triples
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Baskonia: 26,9% en triples
La diferencia de casi 20 puntos porcentuales desde el perímetro compensa cualquier otro apartado. Baskonia fue mejor en el tiro de dos (60% frente al 45,7%), pero el baloncesto moderno penaliza esa ecuación si no va acompañada de amenaza exterior sostenida.
Valencia no lanzó más: lanzó mejor y en los momentos de mayor impacto, especialmente para frenar parciales.
Posesiones: menos pérdidas, más control
Otro dato que define el partido:
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Valencia: 17 pérdidas
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Baskonia: 22 pérdidas
Cinco posesiones más para Valencia en un partido de ritmo medio-alto son decisivas. Baskonia generó robos y tapones, pero no convirtió esa agresividad defensiva en eficiencia ofensiva, mientras que Valencia sí transformó los errores rivales en puntos o tiros libres.

Asistencia y toma de decisiones
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Valencia: 18 asistencias
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Baskonia: 16 asistencias
La diferencia no es enorme, pero sí significativa en la lectura del juego: Valencia atacó con mayor continuidad colectiva, mientras Baskonia dependió más de acciones individuales y segundas oportunidades.
Rebote: equilibrio sin ventaja estructural
El rebote no marcó diferencias:
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Rebotes totales: 34-33 para Valencia
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Rebote defensivo: empate (23-23)
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Rebote ofensivo: ligera ventaja taronja (11-10)
Valencia no dominó el rebote, pero evitó que Baskonia lo utilizara como arma de remontada, algo clave ante un equipo físico.
El tiro libre como sostén, no como motor
Ambos equipos mostraron altos porcentajes:
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Valencia: 87%
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Baskonia: 90%
Sin embargo, la lectura es distinta:
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Baskonia necesitó del tiro libre para seguir en partido.
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Valencia lo utilizó para cerrar parciales y asegurar ventajas.

Valoración colectiva: igualdad que no se traduce en marcador
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PIR Valencia: 88
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PIR Baskonia: 86
El partido fue competitivo, pero la ligera ventaja taronja en valoración se ve amplificada por dónde y cómo se producen los puntos. Valencia suma más en acciones de alto valor; Baskonia acumula números sin continuidad exterior.
Desarrollo del marcador: Baskonia lo intenta, Valencia lo apaga
Los parciales muestran una constante:
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Baskonia se acerca desde el contacto y el tiro libre.
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Valencia responde con triples o canastas inmediatas tras pérdida rival.
Cada intento de Baskonia encuentra una respuesta que devuelve el partido a terreno taronja.

Conclusión desde los datos
Valencia Basket no gana por intensidad ni por dominio físico, gana porque:
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mete mejor desde el triple,
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pierde menos balones,
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y convierte las posesiones clave en puntos de alto valor.
El 91-81 es el reflejo lógico de una noche donde los números no solo acompañan la victoria: la explican.





















