2025, el año en que l’Horta empezó a recomponerse tras la DANA

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El año 2025 no ha sido un ejercicio normal en l’Horta. Tampoco podía serlo. Más de 15 meses después de la DANA que marcó un antes y un después en la comarca, el calendario ha avanzado entre obras, balances provisionales, decisiones difíciles y una sensación compartida: la emergencia quedó atrás, pero sus consecuencias han seguido presentes en el día a día de municipios, vecinos y administraciones.

Cartel en la valla de Paiporta un año después de la DANATras los episodios de lluvias torrenciales que afectaron especialmente a l’Horta Sud, 2025 se ha convertido en un año de transición. No el del cierre definitivo de las heridas, pero sí el del inicio de una recomposición lenta, desigual y, en muchos casos, todavía incompleta. La reconstrucción no ha sido lineal ni homogénea, y ha dependido tanto de los recursos disponibles como de la complejidad de las infraestructuras dañadas.

Durante estos meses, los trabajos se han centrado en recuperar servicios básicos, reparar infraestructuras hidráulicas, viales y espacios públicos, y devolver cierta funcionalidad a barrios y polígonos especialmente castigados. En algunos municipios, las actuaciones han permitido recuperar la normalidad cotidiana; en otros, las obras siguen condicionando la movilidad, la actividad económica o el uso del espacio público.

El impacto de la DANA también ha dejado huella en la planificación municipal. Presupuestos condicionados por la reconstrucción, inversiones reprogramadas y prioridades alteradas han sido una constante a lo largo del año. La gestión del día a día se ha visto atravesada por expedientes, ayudas, plazos y trámites que han puesto a prueba la capacidad administrativa de muchos ayuntamientos.

Entre avances, heridas abiertas y nuevos retos

Más allá de las infraestructuras, 2025 ha sido también un año de cansancio social. Vecinos y vecinas han convivido con obras prolongadas, cambios en los servicios y una sensación de provisionalidad que se ha alargado más de lo esperado. Al mismo tiempo, se ha consolidado una mayor conciencia colectiva sobre el riesgo, la necesidad de prevención y la importancia de adaptar el territorio a episodios meteorológicos cada vez más extremos.

Metrovalencia estacion de PaiportaEn paralelo, la comarca ha seguido avanzando en otros ámbitos. La actividad cultural, deportiva y asociativa ha ido recuperando pulso; los comercios han reabierto progresivamente; y muchos municipios han retomado proyectos que quedaron en suspenso tras la emergencia. No ha sido un regreso pleno, pero sí un intento de seguir adelante sin olvidar lo ocurrido.

2025 tampoco ha sido el año de las grandes conclusiones. Más bien ha dejado preguntas abiertas sobre el modelo urbano, la gestión del agua, la coordinación entre administraciones y la capacidad de respuesta ante futuras emergencias. La DANA ha pasado a formar parte del relato reciente de l’Horta, condicionando decisiones presentes y futuras.

Con el cierre del año, la comarca no puede hablar de final de etapa. Sí, en cambio, de un punto y seguido. La emergencia inmediata quedó atrás, pero la reconstrucción continúa. 2025 no cerró todas las heridas, pero permitió empezar a recomponerse y sentar las bases de un camino que seguirá marcando el ritmo de l’Horta en los próximos años.

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