Valencia, un destino turístico con mucho que mostrar

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La capital del Túria es una ciudad con un espíritu siempre en crescendo. Pero, no más toparse con sus siluetas, a lo lejos, bastará para descubrir que se trata de un asentamiento histórico, de un trajinar de movimientos que han ido signando a la actual tercera ciudad más importante de España, y una de las capitales culturales europeas, sin duda.

Uno de los puntos destacables de Valencia es su carácter patrimonial. Toda la ciudad es digna de ser nombrada patrimonio, de ser juzgada bajo las leyes de riqueza y perfección cultural. Desde las callejuelas que entretejen plazas e historias, hasta los lugares santos como el Cáliz de Judea, Valencia va atrapando a propios y a extraños en una maraña de caminos que se van amarrando entre sí buscando un mismo fin: inmortalizarse en la pupila de quien le contempla, como la ciudad con más patrimonio que haya podido verse.

La tradición festiva de Valencia

Recientemente, la fiesta más importante de Valencia, Las Fallas de Valencia, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Anteriormente, sólo la Lonja de la Seda y sus inigualables gárgolas, y el antiquísimo Tribunal de las Aguas gozaban de esta distinción de Patrimonio declarado por la UNESCO. Así, la tradición más importante y más sorprendente de Valencia pasa a engrosar la lista y a dar pie a lo que pudieran ser posteriores nombramientos para una ciudad que de patrimonios guarda, y muchos.

La celebración de Las Fallas

La celebración de Las Fallas comienza 4 días antes de la celebración del día de San José de Nazaret. El patrón de los carpinteros, es quien da sentido, a su vez, a esta festividad. Las Fallas consisten, palabras más, palabras menos, en que cada calle de la provincia de Valencia erija un monumento de madera que puede alcanzar hasta los 33 metros de altura. Este monumento será prendido en llamas el día 19 de marzo, celebración del Día de San José, para honrar al santo.

La tradición carpintera honraba a San José quemando la madera sobrante de sus establos. Esta tradición fue maximizada hasta convertirse en Las Fallas, la festividad más ardiente de España.

Toneladas flotantes

En los últimos años, Las Fallas han atraído a visitantes de todo el mundo por la Noche de Los Castillos. Este festival de fuegos artificiales se realiza en la medianoche anterior al día de la quema de las fallas. Más de 3 toneladas de pirotecnia decoran el cielo valenciano durante esa noche y, por una duración superior a las 2 horas, se puede ver iluminado, sin vacíos de por medio, al espeso cielo oscuro.

La ciudad, en llamas

Durante Las Fallas, Valencia se detiene. Todo valenciano acude a participar en las celebraciones. A pesar de que pueda ser considerado peligroso, dadas las cantidades de fuego que convergen en la zona, Las Fallas son uno de los atractivos turísticos que nadie debería perderse si viaja a Valencia. La ciudad arde, como en cada marzo.

El alimento más emblemático de Valencia

La chufa de Valencia es quizás el alimento más emblemático de la ciudad. Aunque algunos recelosos mencionen a la paella, son las Chufas de Valencia las protagonistas principales del día a día de los habitantes de esta ciudad, y al ser la chufa, un súper alimento saludable, su consumo no ha hecho más que crecer en los últimos tiempos. A continuación, un par de características para comprender por qué las chufas son de Valencia y por qué Valencia es de las chufas, desde siempre.

Un cultivo que llegó al suelo que le estuvo esperando

La chufa, un súper alimento saludable e históricamente cultivado en Valencia, tiene su origen en los suelos arenosos africanos. Se dice que en las riberas del Río Nilo se encontrarían los primeros cultivos de este tubérculo, por allá por unos 3.000 años anteriores a este comentario. No obstante, y según lo relata el Blog de la chufa de Valencia, hablar de este tubérculo entorchado es hablar de esta ciudad, que fue y sigue siendo donde tiene mejor cabida, dadas las condiciones propias del terreno. Es por ello que a la especie cultivada en esta zona se le conoce como Chufa de Valencia, sin importar su nombre original o término científico acuñado.

El ingrediente infaltable de las tardes valencianas

El protagonismo de la chufa en el quehacer valenciano va encaminado al descubrir de sus tradiciones. Para un valenciano, sentarse en las tardes a compartir con amigos, mientras degustan una bebida de chufa es ley no escrita pero que debe ser cumplida a rajatabla. Esta bebida saludable y refrescante, conocida como Horchata de chufa, es tan consumida como el agua, o como el café. Su éxito ha traído una exportación de las recetas a otras zonas de España, donde se prepara con esencias, limones y hasta ajonjolí.

Valencia: entre la modernidad y las tradiciones

Al ser la tercera ciudad más importante de España, Valencia ha tenido que asumir el compromiso de modernizar cada uno de sus rincones para seguir el sostenido desarrollo que lleva, y sostener la pujanza económica que ha tenido durante un tiempo prolongado.

Es por ello que en la ciudad se pueden vislumbrar edificaciones modernas y sorprendentes que a cualquiera quitarían el aliento. Pero, a diferencia de otras ciudades que han gozado, desafortunadamente, de una suplantación completa de sus sitios más añejos, en Valencia las tradiciones más arraigadas siguen teniendo la importancia de otrora para las generaciones que conocieron las épocas doradas, como para los jóvenes que van refundando la historia escrita por los bisabuelos.

Así, caminar por la Calle de La Paz ha sido tradición desde los inicios de Valencia hasta estos días, donde sigue gozando del mote de la “calle más hermosa de Europa”. Así, comer una paella valenciana es sinónimo de olvidarse que existen otros tipos de paella en la geografía española, y en el mundo. Algunos valencianos osan presumir que, tras probar la paella valenciana, las demás dejan de ser “comestibles”.

Así, los valencianos de siempre hacen safaris en el Bioparc, uno de los parques temáticos mejor concebidos de Europa, y conocen las profundidades marinas en el Museo Oceanográfico, el más grande del continente y que se encuentra en el complejo científico más moderno de España, con características arquitectónicas que, aún hoy, siguen siendo inalcanzables.

Conocerla no es cuestión de agendar

Conocer Valencia no necesita agendas ni planificaciones. A pesar de su grandeza y su magnitud, Valencia es una ciudad sencilla y práctica, donde perderse no forma parte del hábito. De hecho, si se tiene en mente cada uno de los lugares que se desean recorrer, conocer Valencia es cuestión de un fin de semana, para disfrutarla a plenitud. Ahora, si se quiere disfrutar como un valenciano más, es posible que una vida no baste para sentir el arraigo que cada valenciano siente por esta tierra, por esta ciudad de naranjos y templos, de modernizaciones, pero de patrimonio y tradiciones que no saben de tiempo ni espacios, ni olvidos.

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