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Una cata en el subsuelo de la Alquería del Pi deja al descubierto restos que pudieron formar parte de un asentamiento agrícola anterior

Dentro de los trabajos realizados en el proyecto de consolidación de la Alquería del Pi, en Alfafar, se han practicado diversas catas arqueológicas en los lienzos murarios y también una prospección en el subsuelo. En esta última excavación, se han descubierto restos de elementos constructivos que bien pudieron formar parte de un asentamiento agrícola anterior a la Alquería del Pi que hoy se conoce, un hallazgo que corrobora “la larga tradición agrícola del municipio de Alfafar”. Alquería del Pi

En estos momentos, se está a la espera del resultado de los estudios arqueológicos que se están realizando y que determinarán las circunstancias y los detalles del hallazgo.

Los miembros de la Corporación Municipal de Alfafar visitaron la Alqueria del Pi, del siglo XVIII, para ver in situ las medidas cautelares y las obras de conservación que últimamente se han realizado. El encargado de hacer esta visita guiada fue Juan Carlos Navarro, responsable de Patrimonio Cultura de l’Ajuntament d’Alfafar.Alquería del Pi (1)

El recorrido empezó en el patio de entrada, desde donde pudieron apreciar el apuntalamiento del porche lateral y los daños producidos por el ficus que se encuentra en este patio, que con sus ramas ha afectado al alero de la andana. También se pudo ver con claridad el sistema de construcción de los muros: la denominada tapia valenciana. Desde el mismo patio se accede a las caballerizas, un espacio destinado al cobijo de los animales de arrastre, que ha tenido que ser apuntalado en sus elementos más importantes, las vigas. Contiguo se encuentra otro patio, más pequeño, que da acceso a la vivienda señorial, a las dependencias de los caseros y a la andana o piso alto de la nave. Las habitaciones de los caseros, renovadas a finales del siglo XIX, todavía conservan la chimenea, la alhacena enmarcada con azulejos y una pequeña oquedad comunicada directamente con los pesebres, para poder alimentar así a los animales.

Por otro lado, la vivienda de los propietarios consta de dos plantas. En la planta baja se distribuyen las salas de estar como el comedor, la cocina, el baño y alguna otra dependencia. En esta casa se han llevado a cabo diferentes reformas a lo largo de su vida. En ella se observan restos de decoración clasicista, a modo de cenefas, en las bóvedas del entrevigado. En la escalera de subida al piso se observan azulejos de contrahuella o cenefa, de brillante colorido, con guirnaldas de zarcillos y flores, datados en los años finales del siglo XVIII. Restos de azulejos de la misma época y de otro tipo se han podido localizar en el entorno de la pila del patio, lo que indica que por esas fechas se produjo una importante reforma en la casa. En diversas zonas de estas dependencias se han tenido que colocar puntales en los forjados de madera. Además se han instalado dobles tornapuntas metálicas en el muro exterior para apear una de sus paredes.Alquería del Pi (3)

Por una escalera exterior de bóveda tabicada y peldaños de piedra se lleva a la cambra o andana superior, quizá éste pueda considerarse uno de los espacio con más encanto de la alquería. En esta nave, estructurada con pares e hileras de madera, perfectamente ventilada con dobles niveles de ventanas y alejada de las humedades, se disponían los productos agrícolas para su secado y tratamiento. Se secaban las hojas de tabaco y se realizaba la cría del gusano de seda, tan extendida en su momento. Aquí, debido al estado de algunos de sus elementos estructurales, se han tenido que realizar algunas operaciones de refuerzo y doblado de tornapuntas, empresillado de pilares y colocación de redes de protección.

La imagen exterior de la casa es fruto de una reforma llevada a efecto a finales del siglo XIX, destacando la decoración de los sotabalcones con azulejos de la época, la rejería de fundición y los guardapolvos de ventana del mismo material. Al lado del acceso principal se enmarca un interesante panel cerámico devocional de la Virgen Inmaculada, con la iconografía y los atributos de su larga tradición.


 
 
 

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