Tras cinco años de espera y casi 8 millones de inversión, Silla ve más cerca la solución a las graves inundaciones

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En 2009 arrancaron las obras de las dos primeras fases de un ambicioso proyecto que prometía solucionar los graves problemas de inundaciones que padece el municipio de Silla, encajonado entre infraestructuras viales y ferroviarias y al final del recorrido natural del agua que llega desde otras localidades cercanas. Sin embargo, en 2011, problemas con la constructora paralizaron unas obras que, este año, se han podido retomar y para las que se invertirán un total de 8 millones de euros.

consellera-elena-cebrian-silla-colectoresSe trata de la fase 1 y 2 de un proyecto que contempla otras dos fases: la tercera, que es competencia del Ayuntamiento y que se está ejecutando a medida que el Consistorio va destinándole fondos, y la fase 4 que costará 6, 2 millones de euros (más 600.000 euros de expropiaciones) y que está previsto consignar en los próximos presupuestos de la Generalitat, según ha confirmado hoy la consellera de Agricultura, Elena Cebrián, en su visita al municipio y a las obras que se están llevando a cabo.

Estas dos primeras fases consisten en la renovación y ampliación de los sumideros y de las tuberías que tienen que drenar el agua de lluvia en el casco histórico de la localidad. Hasta ahora, según ha explicado el alcalde, Vicent Zaragoza, el agua acumulada en episodios de lluvia tardaba horas en ser drenada. Con las obras ejecutadas hasta el momento de estas dos primeras fases, ya se nota la mejoría puesto que el agua ‘desaparece’ más rápidamente aunque, ha reconocido el primer edil, las obras de la fase 4 son “muy necesarias” porque permitirán ampliar el punto por el que todas esas aguas recogidas salen del municipio y que actualmente supone un “cuello de botella”.

“En estos momentos, nos arriesgamos a que si la lluvia es muy fuerte y durante un periodo de tiempo prolongado, se tapone esa única salida y el agua rebrote por los sumideros y los desagües de las casas”, ha advertido el alcalde. En ese sentido, la consellera ha destacado la importancia de este proyecto por cuestiones de seguridad y, también, por cuestión medioambiental ya que la fase 4 del proyecto incluye la construcción del llamado ‘filtro verde’, un sistema de filtrado de toda ese agua de lluvia recogida para que llegue lo más limpia posible a la Albufera.

En esta fase 4 del proyecto se pretende ampliar la capacidad de los actuales drenajes del agua que se recoja en el casco urbano. Para ello, se van a aprovechar los azarbes existentes (colector de San Roque y Azarbe de la Rampleta), ampliando su capacidad a cielo abierto. Aunque en un principio se había planteado hacer canalizaciones cerradas, se decidió mantener abiertas estas canalizaciones para “no usar tanto hormigón y adaptar la obra a su entorno”.

Con 6, 2 millones de presupuesto más otros 600.000 en expropiaciones y 18 meses de plazo de ejecución, esta última fase del proyecto supondrá la construcción de un interceptor desde la plaza de España del municipio y la ampliación de los ya mencionados de San Roque y la Rambleta. Todos ellos confluirán en la parte este del municipio donde se construirá la balsa de laminación-filtro verde que limpiará el agua que pase por ella antes de dejarla seguir su camino hacia los arrozales y la Albufera.

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