Retórica en tiempos de Internet

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La publicación de textos en Internet sigue un proceso retórico y a su vez la retórica se adapta a las exigencias y potencialidades del nuevo medio. De la relajada multitud del ágora, donde nos veíamos cara a cara, hemos pasado a la angustiante individualidad de un clic, donde nos conectamos con una gran masa anónima, capaz de hacer replay o retweet de nuestros mensajes en tiempo real.

Leyendo parte de la obra de Aristóteles me doy cuenta que al colocar un texto en la red de redes estoy siguiendo los pasos de un discurso retórico, a saber, inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio:

Inventio, cuando pienso en los datos o hechos que debo mostrar en mi post para convencer a quien lo lea de la verosimilitud de mi argumento; además de reunir una serie de recursos que me permitan conmoverlo: fotos, anécdotas, …

Dispositio, cuando utilizo la plantilla de inserción de datos que me brinda el foro de discusión en el cual posteo mi mensaje, que establece una forma estándar de organizar los textos. Esto le da coherencia al conjunto total de mensajes del site. Se proporciona un espacio para el título o exordio de mi discurso; otro para la exposición de mi mensaje o narratio, donde además debo incluir el llamado confirmatio, que es el conjunto de pruebas o demostraciones de mi argumento; finalmente hay otro espacio para colocar un mensaje de cierre que corresponde al epílogo.

Elocutio, cuando hago uso de algunas ventajas del site que me permite modificar el tipo, color y tamaño de la letra usada en mi texto; además de incluir imágenes, sonidos y videos. Esto con el fin de captar la atención del ciberlector, y apelar a sus emociones.

Memoria, cuando, gracias a las ventajas hypertextuales que brinda Internet, puedo incluir dentro de mí discurso links que refieran a otros textos que ayuden en el proceso de convencimiento de las audiencias de mi mensaje.

Actio, cuando utilizo la ventaja que me brinda el site de crear un perfil sobre mi persona, lo que le da credibilidad a mis mensajes; y al ubicar mi mensaje, una vez redactado y diseñado, en un sector temático determinado al tipo de usuario al que quiero dirigir mi discurso.

Ayer la invención de la escritura modificó y expandió el área de estudio que Aristóteles le dio el carácter de techne o arte: La retórica. Hoy las nuevas tecnologías vuelven a transformarla proporcionándole una nueva forma de interacción entre el autor de los mensajes y las potenciales audiencias.


 
 
 

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