¿Qué nombre le ponemos al niño?

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El ingenio y la imaginación de las personas no deja de sorprenderme. Aquí y ahora declaro mi admiración por los responsables de los nombres de las operaciones policiales, ¡son geniales!

No hay una persona que se dedica a pensar el nombre, sino que surge entre los propios policías que llevan la investigación: se fijan en algún detalle, en el nombre de una persona, en un parecido y se bautiza la operación.

Y tiene que ser complicado. Lo digo porqué en los últimos años he visto los problemas que tenían amigos míos para elegir un nombre a sus hijos: que si este no me gusta, que si ese hace rimas, que si el otro es muy largo… Si entre dos es difícil, imagino que entre más gente será peor, ¿no?

Yo los veo sentados en la comisaría, analizando los documentos, escuchando grabaciones, cansados después de un largo día de trabajo, con el ambiente cargado de tabaco (sí, ya lo sé, no se puede fumar, pero yo me crié con Starky y Hutch y Canción Triste de Hill Street, entre otras, y eso marca) y de repente uno de ellos dice: “el logo de esta marca de coches, Audi, ¿no te recuerda a los aros olímpicos? ¡Ya está! Podemos llamarla Operación Olímpica”.

Gurtel. Francisco Correa con su abogado

De las más famosas, Gürtel, Púnica, Emperador, Faisan… todos conocemos su origen, pero hay otras que son menos conocidas y sus nombres mucho más divertidos:

Operación Pipas: era la primera colaboración entre Guardia Civil (picos) y Policía Nacional (pasma).

Operación Galgo: implicaba a atletas en casos de dopaje.

Operación Mochilo: iba sobre una trama de estafas. El principal implicado tenía una prominente nariz, como la de Mochilo, personaje de la serie Los Fruitis.

Operación Abanico: uno de los implicados era miembro del grupo Locomía.

Operación Mini-yo: el parecido entre uno de los implicados y el clon enano del Doctor Maligno, de la película Austin Powers, fue el detonante del nombre.

Operación Pecado Original: no penséis mal, es que entre los detenidos había un hombre que se llamaba Adán y una mujer que se llamaba Eva.

Operación Talibán: en las escuchas telefónicas se oía hablar de “un tal Iván”.

 

Policia Nacional

Podría seguir, pero seguro que ya os hacéis una idea. La ironía y el sentido del humor de la policía ha sido una grata sorpresa. Yo no puedo parar de reír desde que he encontrado esas historias (hay que buscar el humor dónde se pueda en los tiempos que corren). Ya lo había pensado en más de una ocasión, pero los últimos casos me han confirmado las sospechas, si son igual de buenos actuando que poniendo nombres, podemos estar tranquilos.

Vicky Beneyto | @ViBeneyto | Periodista | Colaboradora en el blog Comunicación de Resistencia

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