Quart inicia una formación pionera en igualdad con mujeres y hombres con discapacidad intelectual

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La Casa de la Dona y el Centro Ocupacional para Personas con Diversidad Funcional Intelectual de Quart de Poblet han puesto en marcha un taller pionero que persigue formar a mujeres con discapacidad intelectual en igualdad y en prevención de la violencia machista. Pero la formación no sólo se dirige a ellas, sino también a hombres.

taller-violencia-de-genero-quart-de-poblet-1En total, participan 26 mujeres y 19 hombres, con edades comprendidas entre los 21 y los 64 años, que actualmente son usuarios del Centro Ocupacional de Quart de Poblet, el Servicio de Empleo con Apoyo (Sepife) y el Patronato Intermunicipal Francisco Esteve.

Se trata de una de las acciones encaminadas a elaborar un protocolo de actuación ante los casos de violencia de género y abusos a mujeres con diversidad funcional. Quart de Poblet es el primer municipio en poner en marcha en España este tipo de protocolo, según explican desde la Concejalía de Igualdad, que dirige Cristina Mora.

“Nosotras sufrimos una doble discriminación: por ser mujer y por tener discapacidad”. Son palabras de una de las participantes en el taller, rápidamente secundadas por sus compañeras, pero también por sus compañeros, que se muestran muy sensibilizados.

Esta realidad es la que llevó a la Casa de la Dona y al Centro Ocupacional a iniciar un trabajo conjunto para cambiar la situación de estas mujeres, visibilizarlas y empoderarlas, participando de forma directa en las cuestiones que les afectan como ciudadanas de pleno derecho.

En el año 2012, se acordó la incorporación al Consejo Asesor de las Mujeres de dos representantes del Centro Ocupacional y desde 2015 se celebra dentro de los actos del 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Mesa Redonda Mujeres y Diversidad funcional.

“A raíz de este foro surgió la necesidad de conocer de su propia voz las diferentes realidades que viven y se realizó el informe Género y diversidad funcional en Quart de Poblet, el primero de la Comunidad Valenciana. De los resultados obtenidos en esa encuesta se puso de manifiesto la necesidad de desarrollar una línea formativa en materia de igualdad de género, buenas prácticas en las relaciones de pareja, sensibilización y prevención en violencia de género, dirigida por una parte a las mujeres con diversidad funcional del municipio, para que dispongan de información para identificar y responder a situaciones de violencia de género. Y por otra, formar también a los hombres con diversidad funcional con la finalidad de que tomen conciencia de qué tipo de comportamientos pueden identificarse como abuso”, explica Mora.

El programa consta de tres módulos iniciales repartidos en 12 sesiones cada uno. Tras concluirlos, algunas de las participantes seguirán formándose cómo promotoras contra la violencia de género para que sirvan de mediadoras entre sus compañeras y el Área de Igualdad ante posibles situaciones de abuso que se produzcan.

Dos profesionales del Centro Ocupacional y dos de la Concejalía de Igualdad realizan conjuntamente las sesiones, que se plantean a través de dinámicas participativas que den lugar a la reflexión y al trabajo en grupo.

Inicialmente están trabajando el concepto de igualdad de oportunidades, la diferencia entre sexo y género, las desigualdades entre hombres y mujeres en la sociedad y cómo influyen los estereotipos, esos que les llevan a marcar sobre la silueta de un hombre sólo las tareas relacionadas con cambiar la rueda de un coche, llevarlo al mecánico, la fontanería, la electricidad y el bricolaje; mientras que cargan la silueta de la mujer de multitud de tareas relacionadas con el hogar o el cuidado de los hijos.

Aprenden que lo correcto no es proponer que el hombre “ayude” a la mujer, sino que los dos compartan tareas, aunque algunas de ellas, como Shaila, lo tienen claro: “mi hermano y mi cuñada hacen todo juntos. Cuando voy a su casa a cenar, ella hace la pasta y él otra cosa. Me parece que eso es la igualdad, no que todo lo haga la mujer”. “Hay mucho machismo”, secunda Pedro.

En las próximas sesiones, abordarán las buenas prácticas en las relaciones de pareja: aprender y entender cómo desarrollarlas de forma sana, a detectar cuándo nos hace daño y a identificar cómo se siente uno en sus relaciones.

Finalmente, el último módulo se centra en qué es la violencia de género, qué tipos hay y qué hacer ante un caso, los recursos que existen a disposición de las víctimas. Por otra parte, las mujeres elegidas para ser promotoras en las buenas prácticas contra la violencia de género, recibirán formación también sobre derechos fundamentales de las personas, entre ellos la igualdad, y sobre fomento de la no discriminación.

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