9194 | SO. ANDRES CASTELLANO MARTÍ - 01/11/2012 @ 21:10:14 (GMT+1)
El final del Tro de Bac estaba más que profetizado, siendo una heroicidad del So. Ricardo Caballer el mantener su fabricación contra viento y marea. Pero el mundo empresarial pirotécnico no es Caritas, tiene unos gastos y por necesidad ha de ganar dinero; no puede permitirse el lujo de perderlo.
Pero la decisión en si encierra una realidad mucho más triste de lo que aparenta, pues ella sóla nos muestra una gravedad catastrófica. Cosa de la que ya veníamos advirtiendo a todos, y que -sólo- su mención atraía la antipatía de los políticos gobernantes de las tierras valencianas, y de todos los que desean que nuestras tradiciones desaparezcan.
Aclaremos la cuestión.Aquí en tierras valencianas tenemos dos tipos de personas: els Omens y els Cansalá.
Los primeros son los que dan su vida para que las tradiciones del fuego se mantengan.
Los segundos son los que anulan las tradiciones del fuego para que todo lo valenciano desaparezca.
Y qué pasa si el Tro de Bac desaparece –pues llana y sencillamente que desaparecemos el Rito del Fuego Valenciano denominado Aurora de Tro, vulgo Despertà. Y siendo como es que ya hemos desaparecido su nombre, su rito, todo, todo cuanto de original había, sólo falta que desaparezca el Tro de Bac, Tro necesario para dicho rito.
Primero los Cansalá valencianos y castellanos, al amparo de las disposiciones europeas, legislan de forma que el Tro se prohíbe, no se fabrica. Y finalmente la propia Cheneralitat Valensiana, en vez de defender lo propio -pone trabas para que lo propio desaparezca.
Ahora entramos en los tiempos en donde todo desaparece. Y no digan que es para bien –que no lo es, digan que es para denigración de los valencianos.
Y no le den las gracias los Cansalá a los políticos; dénselas al demonio que se ha salido con la suya.
So. Andrés Castellano Martí.