Torrent
Última actualización 23/02/2007@08:00:00 GMT+1
Parc Aventura, una zona recreativa y deportiva de 20.000 metros cuadrados al aire libre anexa al Centro de Recursos del Medio Natural en El Vedat, se convirtió ayer en la excusa de PP y el equipo de gobierno para lanzarse mutuas acusaciones.
El equipo de gobierno, consciente de la visita del PP a Parc Aventura, defendió el proyecto afirmando que cumple con todas las garantías ambientales y que su función es que los usuarios puedan disfrutar de un día en la naturaleza con actividades de ocio y tiempo libre que suponen un atractivo añadido al privilegiado entorno, “por lo que se trata de un aliciente más para la zona de El Vedat”.
Este tipo de instalaciones es muy habitual en países europeos como Francia –donde hay más de 300- o Reino Unido. En nuestro país hay una docena de parques –la mayoría de ellos en Cataluña- y únicamente existe uno similar en la Comunidad Valenciana en Morella, según el equipo de gobierno
El Ayuntamiento explicó que Parc Aventura tiene todos los informes favorables: el informe técnico, el urbanístico y el de la dirección general de interior de la Conselleria de Administraciones Públicas.
Por su parte, la candidata del PP a la alcaldía, María Jesús Catalá, junto con los diputados autonómicos del PP, Amparo Sancho y Antonio Clemente, visitó la zona y calificó el proyecto de “atentado ecológico con intereses poco claros”.
Catalá explicó que “no se puede permitir que un ente público como el Ayuntamiento de Torrent actúe de forma tan grave ante un espacio ambiental de Torrent como es el Vedat, y acabar así con la única zona boscosa de Torrent”.
La candidata popular explicó que Torrent “con la política de 28 años del gobierno socialista ha diezmado la masa boscosa, perdiendo un 21% del que existía en los últimos 15 años y que con la actual política socialista en el plazo de 10 años El Vedat dejaría de ser el pulmón verde del municipio y su comarca”.
Catlá afirmó que mal están las cosas “si proteger el Vedat de Torrent consiste en construir cafeterías, montar tirolinas, talar árboles, cercar espacio públicos, aniquilar la fauna y la flora, incrementar el tráfico y el ruido, y vender indiscriminadamente suelo forestal para que construyan”.