No juzgues un vino sólo por su etiqueta

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Cuando visitas una vinoteca o un lineal dedicado a vinos buscando alguna botella que intente sorprenderte, empiezas a fijarte en cómo están distribuidos los mismos, generalmente los vinos más caros suelen estar a la altura de nuestros ojos y los más económicos casi a ras del suelo.

A veces están ordenados por su procedencia, denominación de origen o situación geográfica, de manera que sea fácil encontrar el vino exacto si vas a tiro hecho. Muchas veces dentro de este tipo de clasificación además lo encontramos por valor económico. Es raro encontrarlos clasificados por variedad, pero en algunas vinotecas empiezan a hacerlo con algunas variedades ‘de moda‘ (entrecomillado porque las modas no inventan nada habitualmente).

El que busca algo fuera de lo habitual o está decidido a probar cosas nuevas, va buscando, no sólo una variedad en concreto, combina también su procedencia, el terruño (muchas veces difícil de conocer) y sobre todo el precio (y más en estos tiempos que corren). La mayoría de las veces nos impacta el fogonazo visual que nos puede ofrecer una botella y no siempre obtenemos el resultado que buscamos, aunque no siempre se da esta situación.

Cata-vino

Quizá el marketing de la etiqueta y/o la botella sirva para decantarnos por una u otra botella, por ejemplo encontrar una etiqueta de vistosos rojos, sobre un mar de etiquetas blancas, negras o azules, o un diseño que difiera bastante de la clásica etiqueta de escudos y lambrequines. El tipo de botella (saliendo de la clásica bordelesa). También el nombre del vino puede tener una inmediata repercusión en nuestra decisión, así pues de marqueses, condes y viñas está plagado el lineal, así como expresiones derivadas del clásico latín, y que hoy por hoy podemos encontrar expresiones comunes, personajes de fantasía, nombres estrafalarios, etc….

Para vender vino, sobre todo bodegas nuevas o desconocidas habitualmente, vale todo tipo de estrategia y quizá la imagen ayude a elegir aquello que te indica innovación o sorpresa, pero como todo en esta vida podemos encontrarnos alegrías y decepciones.

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Una vez el vino abierto y servido en la copa van a ser nuestros sentidos quienes juzguen el líquido elemento, con lo que vender vino a base de marketing visual no es la única manera de hacerlo, es importante que las bodegas, vinotecas y sumilleres hagan su trabajo y promocionen aquellos productos que podamos disfrutar con todos los sentidos, es por ello por lo que animo a seguir haciendo degustaciones y catas para todos los públicos, desmitificando aquellos tópicos de que catar un vino es para expertos o de que hay que tener ciertas habilidades para hacerlo.

Simplemente elige una botella, ábrela, sírvela en una copa limpia y libre de olores, agudiza tus sentidos, empezando por la vista, déjate llevar por sus aromas en la nariz, agita la copa para que los éteres se evaporen y encuentra nuevos aromas, deja llevar tu imaginación y encuentra a que te recuerdan y cuando estés preparado bébelo, haciendo recorrer el líquido elemento por toda tu boca hasta que lo hayas tragado, luego tira el aire por la nariz y vuelve a imaginar a qué te recuerda…

Sólo es una manera de disfrutar un vino, hay muchas de ellas, sólo, acompañado, comiendo, escuchando música… al final un vino lo recordarás por el momento, el lugar y la compañía en que lo tomaste, si lo disfrutaste seguro que lo recuerdas en un futuro.

Javier Prats |  @vinosdebobal | Entusiasta de los vinos 3.0 | www.vinovalenciano.net

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