Los vecinos de Burjassot alegan desviar el tráfico de IKEA hacia la periferia para evitar el colapso del centro urbano

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La Asociación de Vecinos Blasco Ibáñez de Burjassot ya ha presentado las alegaciones a los convenios que firmará el Ayuntamiento de Paterna con IKEA. El desvío del tráfico para evitar el colapso en el centro del municipio, y la plantación de arbolado para absorber la contaminación, son sus principales aportaciones.
La primera opción que han presentado es cortar el acceso a Burjassot por la Carretera de Lliria, a la altura de la glorieta que conecta con el vial Don Juan de Austria. De esta manera, todo el tráfico proveniente de Heron City e IKEA rodearía por el Parque Científico de la Universidad de Valencia hasta llegar a la rotonda de Canal 9, en vez de colapsar la carretera de Lliria y el centro de Burjassot.

Según los vecinos, esta actuación es necesaria dado que las 5.600 plazas de aparcamiento que deberán construirse en el complejo, según marca la ley en proporción al espacio total, “tampoco ayudarán a reducir el tráfico en la zona y en los viales de comunicación con las poblaciones cercanas”.

A partir de aquí, el tráfico podrá acceder tanto a la V-35 o a la CV31 por la Feria de Muestras. Aquí entra la otra recomendación de la asociación, que consistiría en plantar masa arbórea por todos los accesos e infraestructuras viarias por las que pudiera incrementarse el tráfico de paso dentro del término de Paterna.

Ello permitiría, según explican técnicos de la asociación, “absorber el dióxido de carbono de los coches como un sumidero natural, de forma que el aumento de tráfico no implique un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Los vecinos creen que estas medidas, de tenerse en cuenta, se enlazarían con la idea de “un desarrollo sostenible como elemento fundamental de la planificación urbana”.

Colapso

Los vecinos de la céntrica calle de Burjassot han justificado sus recomendaciones en la necesidad de descongestionar una de las vías principales de este municipio. Con cerca de 8.000 vehículos al día (casi 3 millones al año), IKEA provocaría que parte del tráfico que atrajera se desviara hacia esta calle, por la Carretera de Lliria, para salir a Valencia. Según los estudios, el tráfico que generará la multinacional multiplicaría por cinco lo que absorbe una sola calle de Burjassot.

Los representantes vecinales no soportarían encontrarse ante esta situación, ya que la contaminación que soporta Blasco Ibáñez es excesiva, al ser muy estrecha, y el ruido del tráfico rodado supera los niveles permitidos por la ley, dado que es una vía principal de salida del municipio y de acceso a la Ronda Norte.

En este sentido, afirman que “Burjassot ya recibe en la actualidad gran parte del tráfico generado en el término municipal de Paterna, además de que este municipio hace un uso extensivo de su término municipal, al contar con grandes asentamientos poblacionales como La Cañada, o los industriales”.

Así, el pleno del Ayuntamiento tiene previsto debatir una una moción del PP para estudiar un posible corte al tráfico de la calle Blasco Ibáñez en horario nocturno en una primera fase. Con el objetivo de lograr finalmente la peatonalización, el corte intermitente de esta calle “permitiría regenerar la calidad de aire y el reposo de los más de 500 vecinos afectados por el continuo transitar de vehículos”, explican desde la asociación.

Sin embargo, la moción no se incluyó en el último pleno de noviembre, y dada la habitual brevedad de la sesión de diciembre, el debate se trasladará a enero. Por ello, la Asociación de Vecinos critica que “el equipo de Gobierno, y en especial el concejal urbanismo, José Ruiz, no quiere tomar medidas ante el grave problema de tráfico que se avecinará con la implantación de esta gran superficie”. © Hortanoticias

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