La Santa Sede estudia un posible milagro atribuido al fray de Massamagrell Luis Amigó

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El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, con los representantes de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia y de los Terciarios Capuchinos.

La Santa Sede estudia en la actualidad un posible milagro atribuido a la intercesión del que fuera obispo valenciano fray Luis Amigó (Massamagrell 1854 – Godella 1934) en la persona de un niño de Venezuela, según han indicado a la agencia AVAN fuentes de los terciarios capuchinos, congregación fundada por Amigó y que impulsa la causa de canonización.

“El niño nació con muchos problemas, curó sin explicación médica alguna tras invocar su familia la ayuda de Luis Amigó y hoy es un joven sano”, han precisado las mismas fuentes, que han detallado que tras un primer estudio por parte de la Santa Sede se han añadido más declaraciones juradas tomadas a testigos del presunto milagro, que han sido incorporadas a la positio o informe que dirige el postulador de la causa, el sacerdote Florio Tesari.

De igual modo, dos peritos médicos han emitido un nuevo informe pericial sobre las primeras valoraciones médicas aportadas sobre esta curación en 2002 y que concluían que la curación del niño era científicamente inexplicable.

La apertura de la causa de canonización de fray Luis Amigó fue decidida por el entonces papa, San Juan Pablo II, que lo declaró “venerable” el 13 de junio de 1992.

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, recibía en audiencia el pasado 1 de agosto a la Superiora General de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, Yolanda de María Arriaga, y al vicario general de los Terciarios Capuchinos, José Oltra, quienes trasladaron al prelado la intención de ambas congregaciones de “impulsar” la causa de beatificación de su fundador a raíz de esta investigación.

Durante el encuentro con Osoro, que tuvo lugar en el Palacio Arzobispal, el prelado mostró “un especial apoyo a la causa de beatificación, como Arzobispo y como vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, y nosotros recibimos ese apoyo con mucha alegría”, según indicó la superiora general de las Terciarias Capuchinas.

En la reunión, los representantes de los Terciarios y Terciarias Capuchinos le trasladaron al prelado “el interés que hay en el Vaticano, por parte de la Congregación de los Santos por impulsar esta causa, por lo que significa dentro de la Iglesia Luis Amigó como apóstol de los jóvenes con problemas”, ha añadido Oltra.

Campaña de recogida de firmas

Los terciarios capuchinos han puesto en marcha, igualmente, una campaña de recogida de firmas de apoyo a la causa de beatificación, “que presentaremos en noviembre al Santo Padre”. La recogida de firmas “la vamos a desarrollar en los lugares en los que están presentes nuestros hermanas y hermanos, con la idea de contar con el apoyo de los obispos de estas diócesis, así como de todos los jóvenes devotos amigonianos”.

Actualmente, la congregación de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia cuenta con 1.300 religiosas, y la de los Terciarios Capuchinos, con 400 religiosos, que, junto con miles de laicos (Movimiento Laical Amigoniano, asesorado por las religiosas, y los Cooperadores Amigonianos, acompañados por los religiosos) están presentes en 32 países de Europa, América, África y Asia, donde atienden a miles de jóvenes con problemas y a sus familias en hogares y centros educativos.

Fray Luis Amigó y Ferrer

Fray Luis Amigó y Ferrer nació en Massamagrell en 1854, ingresó en la orden religiosa de los Capuchinos a los 19 años y, a los 24, fue ordenado sacerdote. En 1907 fue nombrado obispo de la diócesis de Solsona hasta 1913, año en el que fue designado titular de Segorbe. Dedicó su vida también a promover el cuidado de los encarcelados y la educación cristiana de la juventud. Falleció el 1 de octubre de 1934 en la localidad valenciana de Godella.

Amigó fundó el 11 de mayo de 1885, a la edad de 30 años, la congregación religiosa de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, a las que encomendó como principales misiones la atención de enfermos, el cuidado de los huérfanos y la educación integral de niños y jóvenes, especialmente aquellos en riesgo de exclusión social, con el objetivo de procurar su reeducación e inserción en la sociedad.

En 1889 Amigó fundó también la congregación religiosa de los Terciarios Capuchinos, que este año celebra su 125 aniversario. En la diócesis de Valencia la congregación cuenta, en Godella, con un colegio-internado para niños y jóvenes con problemas de adaptación social, así como con otros colegios en Torrent y Godella, también, donde imparten educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato o Formación Profesional. Igualmente, la congregación dirige una granja-escuela en Villar del Arzobispo, un seminario y centro vocacional en Godella, así como la parroquia Nuestra Señora de Monte Sión en Torrent. La `familia amigoniana´ incluye, además, varios grupos de jóvenes y seglares.

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