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La revolución digital avanza con el almacenamiento y la gestión de datos

Hay que reconocer que el avance de la tecnología a veces nos asusta porque parece ir más rápido incluso que la propia evolución del ser humano. Independientemente de las soluciones que aporte al usuario medio o en sus aplicaciones avanzadas (por ejemplo, en el área de la investigación), es cierto que está abriendo una brecha entre quienes han nacido y crecido utilizando dispositivos inteligentes de diverso tipo y quiénes no. Al primer grupo parece costarle poco hacerse a las novedades, mientras que el segundo se queda cada vez más atrás.

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Tal brecha enciende pasiones que, hay que reconocer, van incluso más allá de lo racional, de dar argumentos de peso a favor o en contra en el debate sobre un producto concreto o sobre su uso. Hace poco lo hemos visto con Pokémon Go. Un juego de tales características, en el que el usuario es testigo de qué es realidad aumentada de forma entretenida y con un fenómeno que ha deleitado a generaciones enteras, es un éxito para los creadores se mire por donde se mire. Sin embargo, no han sido poco los que han pronosticado el fin del mundo con una demagogia asombrosa, recurriendo a clásicos como que quienes juegan son indiferentes a todo y todos, o que deberían leer más. ¡Como si fuera incompatible!

Es cierto, sin embargo, que el uso irracional de la tecnología ha sido causa de situaciones surrealistas con protagonistas que se han llevado adjetivos de todo tipo, ninguno positivo. La culpa, en todo caso, no es de la propia tecnología, sino de quien de ella hace uso y de cómo lo hace. Pero tampoco es para generalizar, pues ¿cuántas personas de entre los millones de usuarios de Pokémon Go han protagonizado escenas ridículas? En proporción, la cantidad es irrisoria.

El almacenamiento en la nube

Al margen de anécdotas, a buen seguro un usuario medio podría identificar claramente lanzamientos de productos clave en medio de toda esta revolución tecnológica. La mayoría de estos hitos tienen que ver con las nuevas facilidades dadas a la hora de comunicarse. Así, si los famosos chats de webs como Terra sentaron el precedente, luego apareció Messenger, las redes sociales y los smartphones, que ya lo reunían todo (incluyendo el adorado Whatsapp) en un dispositivo que acompaña a su propietario a todas partes.

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No es pasado por alto por muchos de estos usuarios, sobre todo los que trabajan en el online más incluso que en el offline, lo que supuso la posibilidad de almacenar archivos en la nube, el cloud storage en inglés. Si bien ya en la década de los 60 comenzaron a virtualizarse datos que luego quedaban almacenados, ha sido recientemente cuando han alcanzado su auge, gracias a productos como Google Drive, Onedrive o iCloud, además de Dropbox.

El almacenamiento en la nube ofrece una opción segura a los usuarios que necesitan trabajar en red, por ejemplo, en una oficina en la que varios empleados necesitan saber cómo avanzan sus compañeros en algo concreto, además de hacer saber cuáles son sus progresos. Y, para verlo, solo se necesita acceder a una aplicación concreta, sin más. Sin necesidad de imprimir documentos o andar pasándose un pen drive.

La virtud del almacenamiento en la nube está también en superar las barreras de la falta de espacio en un dispositivo. Cuando llega el momento de desprenderse de información en forma de archivos, el usuario medio o experimentado ya ha podido realizar una copia de seguridad completa o ha ido subiendo aquello que merece la pena conservar. Lo que esté ahí no será borrado. Lo demás no es importante.

Las estrellas de la gestión

De hablar de mero almacenamiento pasamos a hablar de gestión profesionalizada de la información y, como en todo, cada uno tiene sus productos estrella, se fideliza a algo. Eso explica que, habiendo cientos de marcas de refrescos, Coca-Cola barra en ventas, pero cuando hablamos de tecnología las preferencias se polarizan más aún (¿eres de Apple o de Microsoft?).

En lo que respecta al almacenamiento y la gestión de datos, Microsoft Dynamics Nav o Microsoft Dynamics 365 son de lo más queridos. En lo que respecta al primero, proporciona una herramienta imprescindible a empresas que quieren tener mayor control sobre las diferentes partes del proceso de producción o de sus cuentas. Por su parte, Microsoft Dynamics Microsoft Dynamics Nav en la nube mejora las soluciones que el gigante informático ya ofrece a PYMES en sus modelos de gestión CRM.

Lo cierto es que no son pocos los que coinciden en alabar las potencialidades del sistema CRM como modelo de gestión por permitir a la empresa orientarse completamente al cliente, almacenando correctamente sus datos y permitiendo desplegar operaciones de marketing de forma totalmente personalizada en base a ello. Esa forma de manejo de la información ha sido una auténtica revolución en el sector, cada más competitivo. Es necesario destacar en medio de los miles de mensajes que el usuario recibe cada día, ¿cómo puede quedarse con uno en concreto si no es contándole algo especialmente dirigido a él o a ella?

Como agua de mayo han venido a las empresas estos sistemas, igual que los de planificación de recursos empresariales, los ERP. Desde los primeros momentos de la producción hasta la última fase de distribución, aquella en la que el cliente recibe el producto y queda satisfecho con el mismo, se pueden controlar de forma rápida y eficaz con el software adecuado.

Para manejar sistemas como éstos, eso sí, es necesario aprender bien, asesorarse de la manera adecuada para sacarle el máximo partido. Y mientras muchas empresas se han incorporado ahora, otras llevan décadas proporcionando soluciones a las empresas que pasan por lo digital. Es el caso de Aitana, una Partner Gold española de Microsoft que lleva años ayudando a las empresas a optimizar sus recursos, siendo además pionera en ofrecer soluciones cloud.

Está claro que la tecnología avanza ajena a cómo nos adaptamos a ella. Antes de adoptar una actitud de oposición al progreso, es necesario valorar cuánto podría facilitarnos la vida, sobre todo si se trata de negocios.


 
 
 

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