La presión vecinal impide a la Guardia Civil ejecutar la orden de entrega de los tres menores de Alboraya a su padre en México

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La Guardia Civil no ha ejecutado este domingo la entrega a su padre de los tres menores que residen junto a su madre en Alboraya, tal y como estaba previsto en virtud de la resolución judicial dictada en primera instancia por un juzgado de Moncada que ordena a trasladar “inmediatamente” a México a los tres hijos, uno de 14 años y dos gemelos de 10, para que el progenitor, del que está divorciada, pueda ejercitar sus derechos de visita.
Tras varias horas intentándolo, los agentes de la Guardia Civil no han podido entrar en el domicilio de Isabel Monrós en Alboraya y han abandonado finalmente el lugar, procediendo ahora a la instrucción de las diligencias sobre lo ocurrido. La juez está a la espera de la entrega de un informe escrito sobre la incidencia que ha impedido la ejecución, según han informado desde el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).

Un familiar de la madre ha relatado que a las 6.30 horas agentes de la Guardia Civil se han personado en la vivienda y más de media docena de efectivos esperaban en la puerta de la finca, mientras que otros estaban dispuestos en la azotea.

Numerosos vecinos han acudido hasta las puertas de este edificio para mostrar su solidaridad con la madre, Isabel Monrós, y de hecho, una asociación pidió permiso para concentrarse hoy en este emplazamiento, de tal modo que no pudieran ser desalojados.

La entrega de los menores a su padre, que esperaba en la planta baja de la finca, estaba prevista a las 8.00 horas, pero finalmente no se ha producido. La madre ha sufrido una crisis de ansiedad, según este familiar, que ha apuntado que los niños “se han vuelto locos” cuando se les ha informado de que la Guardia Civil estaba allí “para llevárselos”.

También han sido atendidos por el mismo profesional sanitario que se encontraba en la casa y, posteriormente, por los psicólogos que siguen su tratamiento.

Según ha comentado, la Guardia Civil ha pedido a la familia que pidiera calma a los vecinos concentrados para que el padre pudiera abandonar el edificio de forma pacífica, como ha ocurrido, y en torno a las 14.30 horas, tal y como apunta este familiar, la situación ha vuelto a una “calma relativa” al irse los agentes.

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