bánner Auditori Horta Noticias

La Passejà de Sant Onofre viste de luz, color y música la noche de Quart de Poblet

0
33

Quart de Poblet vibró ayer con su tradición más arraigada, la Passejà de Sant Onofre, declarada Fiesta de Interés Turístico de la Comunidad Valenciana. La asociación “Amics de la Passejà” ofreció al santo patrón del municipio y a todos los asistentes dos espectáculos pirotécnicos de gran nivel, a cargo de Ricasa, Gori y Pirotecnia María Angustias.
Uno de los momentos más sensibles y emotivos de la Passejà fue, por la carga de continuidad de la tradición que tiene, la “roda de foc” protagonizada por los niños y niñas premiados en el XII Concurso Escolar Quart 2013, con el tema: “Sant Onofre i la Passejà”, que organiza la citada asociación porque, como explica su presidente, Guillerno López “para Amics de la Passejà es primordial transmitir el sentimiento de la pólvora tradicional a los más pequeños, y seguir disfrutando de sus caras llenas de ilusión cuando con bastante trabajo pueden mantener las tenazas con el cohete encendido”.

En el acto participó una nutrida representación de la corporación municipal, encabezada por la alcaldesa, Carmen Martínez, y no faltó la foto de familia en una fiesta que este año se ha adaptado para cumplir escrupulosamente la nueva normativa que regula el uso de material pirotécnico. De hecho, 60 coeters de “Amics de la Passejà” han recibido formación específica.

Los actos conmemorativos de la festividad de San Onofre, que se celebra este 10 de junio, continúan con la misa en la ermita, una mascletà, el concierto extraordinario a cargo de la “Agrupació Musical L’Amistat” (20 horas) y la procesión desde la ermita hasta la iglesia de la Purísima Concepción (21 horas).

El viernes 28 de junio, se cerrará el programa con la pujà del santo desde la iglesia de la Purísima Concepción hasta la ermita de nuevo.

El nacimiento de la Passejà se remonta al siglo XVIII. Cuentan los mayores que al finalizar la primavera de 1723 la situación de los labradores de Quart de Poblet, que eran la mayoría de los habitantes del pueblo, era desesperada. Había una gran sequía y los meses de lluvia habían pasado sin dejar casi agua. El río, además, apenas llevaba caudal, y las acequias hacía días que no portaban agua.

Por esta razón, cuando en la noche del 9 de junio se arremolinaron las nubes de tempestad, en muchas casas empezaron a dar gracias a san Onofre por haber escuchado sus peticiones y no haber abandonado a sus hijos de Quart en esa situación angustiosa. Pero la alegría en seguida se convirtió en un grito de desesperación cuando empezaron a caer en las calles del pueblo gordas piedras de granizo: Si las cosechas estaban debilitadas, aquella piedra sería la perdida completa y el paso al inicio de una temporada de hambre. Los labradores salieron en plena noche a los campos para tratar de salvar lo que se pudiera. Allí, en la huerta, se percataron de que mientras al pueblo continuaba cayendo la piedra, en los campos sólo llovía agua beneficiosa.

En seguida, entendieron que eso era una señal de la protección del patrón del pueblo y, corriendo, se concentraron en la puerta de la ermita, y abriendo las puertas, sacaron el anda de viejo ermitaño para agradecerle su intervención milagrosa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here