La otra cara oculta de Ciudadanos (Cs)

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Cuando se emplea toneladas de maquillaje para tapar algunos defectos de forma y fondo a la hora de vender determinada mercancía, si la tozuda realidad viene a corroborar todo lo contrario de lo que se intenta esconder, cualquiera diría que nos encontraríamos ante una modalidad de estafa de trílero magrebí.

Al hilo de todo esto podríamos adentrarnos en las costuras que adornan el traje de lagarterana del partido Ciudadanos, para ver no sin cierto pasmo y estupor, como la trastienda de la organización de Albert Rivera, dista mucho de ese nuevo, maravilloso e idílico rostro que quieren mostrar al resto de los mortales y confiados electores.

Son ya 13.000 afiliados y más de 300 cargos institucionales, diputados, concejales y alcaldes, los que han salido corriendo de las filas de esta especie de azulón ‘Riverismo’, en que se ha convertido, por lo visto, el chiringuito político montado por este joven catalán. Eso sí, tinglado montado, justo es reconocerlo, sin yugo ni flechas, ni camisas azules, ni viriles y patrióticas marchas al ritmo del cara al Sol, evocando a esas bellas ‘montañas nevadas’, desde la senda o camino que llevaría a la ‘unidad de destino en lo universal’ de estas nuevas y patrióticas huestes. Pero ya se sabe, los tiempos como las practicas y las modas cambian, aunque al final todo se quede en lo mismo.

Nadie puede negar que solamente en Cataluña, tierra donde se alumbro esta formación política, Ciudadanos ha perdido en solo un año más del 40% de sus afiliados. Al igual que en el municipio madrileño de las Rozas, por poner un simple ejemplo, donde el ‘Riverismo’ ha mermado más de un 50% en su base militante.

Todo este proceso me recuerda a la disolución de un azucarillo en un café muy caliente, al cual si se le deja un tiempo no hace falta finalmente darle vueltas con la cucharilla, ya que se disuelve solo. Y esto lo digo porque según mis noticias este barco se le está hundiendo poco a poco a Rivera a causa de la tempestad del descontento y desconcierto existente en el seno de esta  formación. Todo ello, sin que este líder hasta ahora no se haya dado cuenta del esperado naufragio, o bien se esté haciendo el sueco amparado en la supuesta bonanza de algunas encuestas ‘de parte. Encuestas, en las cuales yo, a la vista de todo lo que acontece,  personalmente no me creo ni la mitad de la mitad de todas ellas.

La realidad es altamente tozuda si analizamos todo con un mínimo de objetividad espartana; ya que esta realidad es demoledora para esta formación naranja reconvertida en el azulón de las gaviotas peperas, por mucho que se esfuercen los chicos de Ciudadanos en mostrarnos televisivamente sus mejores galas y sonrisas mas Profiden, a la hora de contarnos la modernidad y  excelencias de su gestión en el Parlamento: ‘mochilas austriacas’ y ‘reformas laborales danesas’ incluidas en su programa, y que al final no entiende ni Dios. Así como la propuesta parlamentaria de su último invento estrella como es la maternidad subrogada, siempre concebida en beneficio de los ricos a costa de la necesidad y miseria de las mujeres pobres, donde sus vientres se podrían convertir, eso sí,  por ley, en una simple mercancía de alquiler en orden a sus miserias y necesidades vitales.

Después del último desmantelamiento de los grupos municipales de Ciudadanos en Huelva y Segovia, los últimos en unirse a la fiesta de salir corriendo de este partido sin ni siquiera decir adiós, ha sido el ex portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas, Alexis Mari, actual pareja de la eurodiputada Carolina Punset, acompañado igualmente de los también diputados en esta Cámara, Domingo Rojo, David de Miguel y Alberto García. En fin, todo un chungo espectáculo que no viene a dignificar en absoluto a esta formación política, que desde que nació no ha parado ni un minuto de provocar rechazos y deserciones por doquier, por lo visto, a causa de su permanente tufo interno.

Y es que los cambios y constantes virajes ideológicos de D. Alberto Rivera no dan para menos. No se entiende como un partido que nace  socialdemócrata en la llamada ‘Conjura del Goya‘ en Madrid, con la presentación del ex ministro del Interior socialista Antonio Asunción, como fichaje estrella, haya acabado definido a fecha de hoy como un partido ‘liberal’, prácticamente similar al Partido Popular, y que actualmente empatiza amorosa y tórridamente con José María Aznar, Eduardo Zaplana y compañía. Motivo fundamental por el que el ex ministro  Asunción, duro escasamente  un mes en este chiringuito de D. Albert, al percatarse del tufo y plumaje pepero de muchos de los componentes dominantes en este azulón ‘Riverismo’.

Decía un buen amigo mío, que solo había que observar el vuelo y hechuras de una sola paloma para saber la composición de todo un palomar. Una cosa es escuchar las maravillosas excelencias contadas televisivamente por los chicos de Ciudadanos, con su pulcro jefe de filas al frente, apareciendo como los únicos salvadores de la patria, inventores del parlamentarismo y hasta de la rueda si me apuras, como si el resto de los grupos estuvieran permanentemente tocándose el pelotamen o violón todo el día, y otra muy diferente seria conocer a fondo los auténticos y sórdidos entresijos que adornan internamente a esta formación, incluida esa otra cara oculta que de ninguna manera ni quieren ni les interesa mostrar.

José Antonio Sorzano |  @JoseSorzano | Periodista y abogado | Foro de Opinión José Luis Sampedro

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