La introducción de chufa africana en l’Horta amenaza con contaminar el cultivo autóctono

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Hasta el momento, la llegada de chufa africana importada y barata era la principal amenaza para el cultivo local y para la industria horchatera. AVA-ASAJA, sin embargo, ha detectado por primera vez que semillas de procedencia africana se están cultivando en tierras de l’Horta Nord, la demarcación geográfica de la Denominación de Origen (DO) Chufa de Valencia.
Ante la seria amenaza de que la siembra de tal variedad pueda contaminar en los próximos años al cultivo de chufa autóctona, la organización agraria reclama a los promotores de esta iniciativa que destruyan la simiente y abandonen los campos afectados y reclama al consejo regulador de la citada DO que expulse a todos los lavaderos y almacenes que trabajen con ambos productos.

“La chufa africana es menos productiva pero de mayor tamaño y tiene menos contenido en grasa y azúcar, lo que va en detrimento de la calidad de la horchata”, advierte el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, quien señala que “su cultivo supone un serio riesgo para la chufa autóctona”.

Las parcelas sembradas -no más de 30 hanegadas- suponen menos del 1% de la superficie de chufas de la presente campaña, sin embargo, y aún cesando la actividad, la semilla plantada podría tener un poder de germinación que se prolongaría durante los próximos cinco o seis años. “De ahí que el Consejo Regulador haya decidido acertadamente prohibir ‘sine die’ la inscripción de estas parcelas en la DO”, explican desde la organización agraria.

Los servicios técnicos de AVA-ASAJA desconocen hasta dónde podrían llegar las consecuencias de la introducción de esta chu¬fa en suelo valenciano, por lo que reclaman a la Conselleria de Agricultura que aclare este extremo. Su cultivo, por efecto de la polinización con campos de chufas vecinos, podría incluso degenerar en una hibridación de ambos tubérculos.

La organización agraria cuestiona, además, que las semillas llegasen a Valencia limpias de hongos o enfermedades que pudieran afectar a la zona de huerta, lo que sería especialmente grave dado que el minifundismo reinante facilitaría su rápida propagación.

Por otra parte, la chufa así como la mayor parte de las hortalizas plantadas también en esta misma área son cultivos menores cuyas armas fitosanitarias frente a patógenos son pocas y escasamente efectivas.

“El cultivo de chufas africanas supone una doble amenaza: de un lado la fitosanitaria y agronómica y del otro la identitaria en tanto despersonalizaría la calidad y el sabor de la horchata tal y como hoy la entendemos”, concluye Aguado.

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