La gimnasta de Puçol Sofía Zanón, en la Selección Española Júnior de gimnasia rítmica

183-sofia-zanon-5Fue su regalo de cumpleaños cuando cumplió ocho años: poder apuntarse a gimnasia rítmica. Han pasado seis años y su carrera ha sido meteórica: con un entrenamiento continuo, sin rebajar una décima sus excelentes notas académicas, Sofía Zanón entrena seis días a la semana y, tras su formación en el Club de Gimnasia Rítmica Puçol, desde 2015 entrena en L’Almara de Burjassot, y ya ha sido convocada con la Selección Española Júnior de gimnasia rítmica para el torneo que se celebra en marzo en Lisboa.

Desde el año pasado, Sofía Zanón es una asidua de los controles que se realizan en diversos centros de alto rendimiento deportivo (CAR), donde se cita en torno a una decena de gimnastas en edad júnior para entrenar juntas y hacer un seguimiento de su evolución. A finales de año, estuvo en el CAR de León y en la convocatoria emitida por la Federación Española en febrero. Sofía Zanón es una de las cinco gimnastas que representarán a España en la próxima prueba, a mediados de marzo en Lisboa.

De momento ella sólo aspira a llegar al Campeonato de Europa Júnior que se celebra en junio en Holon (Israel), aunque este año acaba categoría y pasa a sénior, lo que implica comenzar de nuevo todo el proceso de selección… algo que no preocupa a una joven que entrena cuatro horas cada tarde, después de ir al instituto de Puçol, de lunes a viernes. Y los fines de semana, o entrena o compite.

Entró en la Escuela Municipal de Gimnasia Rítmica Puçol en septiembre de 2009, siempre bajo la supervisión de su entrenadora y gran amiga Mapi Sangil a nivel individual, y con Nuria Margáix a nivel de conjuntos. A los tres meses de iniciar su formación ya entró en el club local. En 2010, compite en el Campeonato Nacional Base, algo así como la segunda división de gimnasia, y queda 9ª de España.

En su segundo año de competición ya compite en el Nacional Absoluto, la primera división, quedando en sucesivos años a las puertas de acudir a la final española, pero siempre entre las primeras a nivel autonómico.

Hasta 2014 compite con el Club de Gimnasia Rítmica Puçol, ese año acude a nivel de equipos con el Club Mabel de Benicarló, quedando terceras de España por equipos a nivel absoluto y subcampeona a título individual en cuerda.

En 2015, en Pontevedra se celebró el Campeonato de España donde participó en aro a título individual. En estas competiciones la preparación a título individual la sigue realizando Mapi Sangil, entrenando en Puçol, aunque tiene que buscar otro club para poder competir a nivel nacional. De hecho, siempre que puede, Sofía viene a realizar exhibiciones en su pueblo, la última en la Gala de Navidad el pasado 20 de diciembre, en el Palau d’esports de Puçol.

En verano de 2015 la llaman desde L’Almara de Burjassot, un club que le permite dar un salto cualitativo a nivel de competición. Acuden al Nacional Absoluto en Valladolid con una música experimental y una pieza que no acabó de gustar al jurado, aunque la ejecución fue técnicamente perfecta. “Nosotras acabamos muy contentas, pese a no llegar a la final, porque nuestra entrenadora dijo que habíamos hecho un gran trabajo”, explica Sofía.

Ahora entrena todas las tardes de lunes a viernes y los sábados por la mañana, salvo que haya competición ese día. Va a clases en el Instituto de Educación Secundaria de Puçol. Sale a las dos. Va a casa, come. Se marcha a Paterna, donde la lleva su padre que es profesor allí. Mientras él imparte clases de gimnasia, Sofía estudia en la sala de profesores. Luego, al finalizar, van juntos a Burjassot para entrenar entre tres y cuatro horas diarias.

Eso varios días a la semana, pero no todos, porque a veces los horarios del IES incluyen jornada intensiva: “Y si es un día que tengo jornada intensiva en el instituto y acabo hacia las tres de la tarde, entonces es mi hermano el que me lleva a coger el metro para ir a entrenar”.

Muchas horas y siempre con intensidad, cada tarde. Allí, en Burjassot, “hacemos primero preparación física, luego calentamos y estiramos para evitar lesiones, practicamos flexibilidad en silla y a continuación un calentamiento específico para trabajar la musculatura. Después, ejercicios en barra. A continuación saltos en el tapiz. Por último, vamos a los aparatos y cada día la entrenadora nos hace el seguimiento de un aparato, dependiendo del trabajo que quiera que consigamos. Hasta que no acabamos, no nos podemos ir”.

Parece difícil poder compaginar otras actividades, pero Sofía lo ha conseguido.

Antes incluso tocaba el clarinete en el Centro Musical e Instructivo Santa Cecilia. Hizo los primeros grados, pero para poder crecer con la música debía actuar en fines de semana… y eso implicaba que había que elegir música o gimnasia. Y la elección estuvo clara.

Eso sí, siempre que puede acude las tardes de los sábados a los juniors de Santa Marta, con los que se siente plenamente integrada y disfruta de otro tipo de actividades. Y, quizá por influencia de su padre, que es tutor y profesor de educación física, su ilusión es estudiar Magisterio y poder impartir clases.

“Como me gusta, no me agoto, disfruto mucho. Son seis días de entrenamiento o cinco entrenando y uno compitiendo. Todas las semanas. Pero me da tiempo a todo: hago ejercicios entre cambios de clase, hago los deberes en el colegio de mi padre, a veces estudio en el metro… si se quiere se puede. Es cuestión de organizarse”. Los resultados académicos lo demuestran: seis sobresalientes y el resto notables en la última evaluación.


 
 
 

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